Más quiero cardos en paz, que no salsa de agraz.
Quien desparte lleva la peor parte.
El silencio es el muro que rodea la sabiduría.
Las penas, o acaban, o se acaban.
El sueño y la muerte hermanos parecen.
Nadie puede ver ojos bonitos en cara ajena.
No hay hermosura sin gordura.
La abundancia da arrogancia.
El hombre que no sabe sonreír no debe abrir la tienda.
Los votos hechos durante la tormenta se olvidan al llegar la calma.
El fraile se muda, el mozo se casa, el casado se cansa y se va a su casa, el clérigo dura.
Vejez y mala salud remedian las faltas de la juventud.
La necesidad hace a la vieja trotar.
Amistad fuerte, llega más allá de la muerte.
Abejas sin reina, la colmena en ruina.
Mal de gota y de locura, tarde tiene cura.
No hay novia fea ni muerto rico.
Cuando una desgracia amaga, otras vienen a la zaga.
Muerto el último árbol, muerto el último hombre.
Hoy un amigo mío entra en la fosa y otro en el tálamo; quizás éste sea feliz, pero aquél lo es sin duda alguna
Gran mal padece quien amores atiende.
Cuando un ruin se va, dos vienen en su lugar.
Amor, tos y dinero, llevan cencerro.
Cuando se va lo bueno, se va lo malo.
El porrazo da más ira, cuando la gente nos mira.
Abeja muerta, ni miel, ni cera.
El trabajo sin reposo, convierte a Juan en un soso.
En gran casa, a muchos el trabajo cansa.
Una cena sin vino, es como un día sin sol.
Más que mil palabras inútiles, vale una sola que otorgue paz.
Dichas y quebrantos nos vienen de lo alto.
La mala fe, no pare hembra.
Solo se acuerdan de Santa Bárbara, cuando truena.
Vive en paz, pasa la vida en calma!
A gran prisa, gran vagar.
El último en llegar, con la más fea le toca bailar.
Enfermedad larga, cruz a la espalda.
Mal de rico, poco mal y mucho trapico.
La belleza está en los ojos de quien mira.
Quién guarda dos termiteros, vuelve de vacio.
La enfermedad se siente, pero la salud no.
Tres cosas echan de su casa al hombre: el humo, la gotera y la mujer vocinglera.
El hambre viene sola, pero no se va sola.
Cabra en un sembrado, peor que un nublado.
El que a feo ama, bonito lo ve.
Bien ama quien nunca olvida.
El mugido de un buey tirando la carreta, presagia la muerte de un vecino.
Bocado comido no guarda amigo.
Bien canta Marta después de harta.
Ayer era una flor, hoy solo es un sueño