A chico mal, gran trapo.
Antes miente la madre al hijo que el hielo el granizo.
No hay muerte más desastrada que la vida deshonrada.
Dinero que prestaste, enemigo que te echaste.
Vale más un fiero león delante de uno que un perro traidor detrás.
De la mala mujer no te guíes y de la buena no te fíes.
Por un mal chiste, un buen amigo perdiste.
Antes muerte que vergüenza.
Fondo salido, novio perdido ó solicito marido.
No hay año sin desengaño.
La ausencia mata el amor o centuplica su ardor.
Hay tres cosas que nunca podran recuperarse: la flecha lanzada, la palabra dicha y la oportunidad perdida.
A quien celos no tiene, no tiene verdadero amor.
Un beso robado no se devuelve fácilmente.
La muerte a nadie perdona.
No hay mayor pena que perder a una mujer buena.
Casamiento por amores, no darán fruto esas flores.
Cosa mal guardada, de ladrones bien robada.
Para hilar una mentira, siempre hace falta madeja.
A amor mal correspondido, ausencia y olvido.
Adivina quien te ha dado; tu enemigo se ha acercado.
Ni cabalgues en potro, ni alabes tu mujer a otro.
Llega lo inesperado y malogra todo lo pensado.
Hechos son amores y no buenas razones.
El hombre sin honra, más hiede que un muerto.
Sé dueño de quien no te ama y esclavo de quien te ama
No te fíes de quien de ti desconfíe.
De esperanzas vive el hombre, pero muere de desilusiones.
Amistad entre desiguales, poco dura y menos vale.
Después de un gustazo, un trancazo.
La que se casa con ruin siempre tiene que decir.
A falta vieja, vergüenza nueva.
Amistad, con todos; confianza, con pocos.
El hijo mal enseñado no será muy honrado.
Si prometes y no das, mal vas.
Amor por interés, se acaba en un dos por tres.
La contrición del pecado, no repara el mal causado.
El que miente es adorado, el que dice la verdad, ahorcado.
Quien no miente no viene de buena gente.
Hacer más daño, que un buey por un tejado.
Tres cosas echan al hombre de su casa: El humo, el frio y la mala esposa.
La avaricia rompe el saco.
En boca del mentiroso lo cierto se hace dudoso.
Quien dice lo que no siente, miente.
Tal hay que se quiebra los dos ojos porque su enemigo se quiebre uno.
De tarde madrugar y tarde casar, arrepentirte has.
Un tonto engaña a cientos si le dan lugar y tiempo.
La misma virtud no escapa a los golpes calumniosos.
El tahúr no juega limpio.
Para olvidar un querer, tres meses de no ver.