Las palabras se cogen, de quien las dice.
No las tiene Rodrigo todas consigo.
Cuando el camino es corto, hasta los burros llegan.
Dos que duermen en el mismo colchón se vuelven de la misma opinión.
Quien no oye consejos no llega lejos.
Hablar bajo y obrar alto.
El follo del santo, no hiede tanto.
Leña verde no ahuma, pero ennegrece.
Boca que se abre, o quiere dormir o está muerta de hambre.
Lleva más cisco que carbón.
Al viejo pelele, todo le duele.
Poco y entre zarzas.
Quien mucho vino cena, poco pan almuerza.
Lleva la burra la carga, más no la sobrecarga.
Con cuatro que obedezcan, uno que mande.
El hombre nació para morir, es mortal.
Lo que no acaece en un año, acaece en un rato.
El hambre mató a pocos; la hartura a muchos.
Quien mete la mano, lo pica el gusano.
Variante: De casta le viene al galgo el ser rabilargo.
El silencio y la prudencia, mil bienes agencia.
Quien vale mucho hace mucho.
Gallina que no come, no pone.
Unos mueren para que otros hereden.
Más claro no canta un gallo.
Una pizca de discreción vale más que un manojo de conocimiento.
El que trabaja en el río, es trabajo "perdío".
Desde torre o azotea, bien se otea.
Tanto pedo para cagar aguado.
Es de vidrio la mujer, pero no se ha de probar si se puede o no romper, pues todo podría ser.
Con dinero, aunque borrico, ¡qué buena persona el chico!.
En la mesa y en el juego, se conoce al caballero.
Los buenos consejos llegan hasta el corazón del sabio y se detienen en los oídos del malvado
Fantasmas y fantoches, a troche y moche.
A camino largo, paso corto. Para cansarse menos.
El odio no disminuye con el odio. El odio disminuye con el amor.
Si uno no entra en la guarida del tigre, ¿cómo podrá apoderarse de sus cachorros?
El que no tiene enemigos, no tiene incentivos.
La mayor ventura es gozar de la coyuntura.
La lengua de las mujeres es su espada, y, por cierto, nunca la dejan enmohecerse.
Contra gustos, no hay disgustos.
Ahullama no pare calabaza.
No hace tanto daño la zorra en un año, como paga en un día.
El perro le manda al gato, y el gato a su cola.
La gata de doña Flora, si se la ponen grita, si se la quitan llora.
Las palabras se las lleva el viento, hasta que te las recuerdan por cientos.
Son muchos los hijos del muerto.
Uno es el que trabaja y otro el que se lleve la ganancia.
Ir muy lejos es tan malo como no ir lo suficientemente lejos.
No te cases por dinero. A préstamo lo conseguirás mucho más barato.