Conquistadores son aquellos que creen poder conquistar
Nunca patees el pesebre que te vio nacer.
Se quedó a vestir santos.
Al flojo cavador, meterlo en medio, y grande azadón.
Colorín colorado el cuento esta acabado.
Premio del trabajo justo, son honra, provecho y gusto.
Que el amor no imite las fuertes olas, numerosas pero efímeras; sea en cambio como el agua escondida bajo la arena: parece imposible encontrarla y se la encuentra
Lo de buena contextura, cuesta caro, luce y dura.
Al mal pagador, plazo corto es lo mejor.
La lengua unta y el diente pincha
Donde hay cariño, allí va el niño.
La respuesta más rápida es la acción.
Rostro de horno, piernas de río y tetas de frío.
Quien duerme diez horas, a la vejez llora.
Dios consiente, pero no siempre.
La mujer tiene que arreglarse, la joven para agradar y la vieja para no espantar.
Bebe y come con tu amigo, pero no trates con él de negocios.
Preferir ser jade en añicos antes que una teja entera.
Cuando pase la ocasión, ásela por el mechón.
Al cabo de los años mil, vuelve el agua a su cubil.
Cosa que mal no puede hacer, no puede hacer bien.
En Marzo, la veleta, ni dos horas está quieta.
Bien en la sierra, o a cien leguas de ella.
¿De que vas, Santo Tomas?
El que aguanta lo más, aguanta lo menos.
El que no es agradecido, no es bien nacido.
La mujer y la sardina, cuanto más salada más dañina.
Después que tu pan comí, te encontré en la calle y no te conocí.
Mal viene el Don con la carga de paja.
Con la alforja vacía, mal se inicia el día.
El amor es como la flor de la higuera: si se huele discretamente exhala su fragancia, pero si se la expone a los ojos de los demás acaba cubierta de moscas y pierde su perfume
Qué pacaya te echaste encima!
De buenos y de mejores a mi hija vengan demandadores.
El agua para los bueyes y el vino para los reyes.
A más vivir, más sufrir.
Cachicamo trabaja pa' lapa.
Buey viejo, no come tronco.
Yo duro y vos duro, ¿quién llevará lo maduro?.
Dos capitanes hunden el barco.
Mande quien pueda, y obedezca quien deba.
La sinceridad viene del alma y se lee en el rostro de los sencillos
Siempre que lo desea, la mujer llora y el perro mea.
La marcha instruye al asno.
La fortuna es madrina de los necios.
Como vives, juzgas.
El fruto maduro cae por su propio peso, pero no cae en nuestra boca
Casa de padre, viña de abuelo y olivar de bisabuelo.
Haz lo que debes y no lo que quieres.
Lo que ocurre una sola vez, probablemente no ocurra nunca más, pero lo que ocurre dos veces, probablemente ocurra una tercera vez.
Favores en cara echados, ya están pagados.