El heroísmo está en la paciencia de un momento.
Quien huelga no medra.
Barbas mayores quitan menores.
El viento que el marinero quiere no sopla siempre.
La ley del embudo, para mí lo ancho y para ti lo agudo.
La paz con una porra en la mano es la guerra
Espera debajo al que está arriba, caerá.
Si una mujer no se guarda, ¿quién la guarda?.
Ancho de espaldas y estrecho de culo, maricón seguro.
Mucho gana quien no Juega.
Dando tiempo al tiempo el mozo llega a viejo.
Machete cuto, estáte en tu vaina que nada te pasará.
Cuando Dios borra, escribir quiere.
Más difícil que matar un burro a pellizcos.
El amor más grande es el de una madre, a continuación el de un perro y por último el de un amante
¿De quién es el majuelo?. ya se sabrá cuando muera mi abuelo.
Mejor pocos truenos en la boca y más rayos en la mano.
Vence en la mocedad los días buenos, y para la vejez quedan los duelos.
La tierra atrae tanto que los viejos caminan encorvados.
No desesperes: de las nubes más negras cae un agua que es limpia y fecunda.
Solo borracho o dormido se me olvida lo jodido.
Ni quito ni pongo rey.
Ojos que no pueden ver, de vidrio tienen que ser.
Antes de criticar, mírate la cola.
De pies a cabeza.
Cada cual es hijo de sus obras.
Ave por ave, el carnero si volare.
Martillo de plata rompe puertas de hierro.
Deprisa viene el mal, pero cojeando se va.
En carnaval todo pasa, hasta los novios a las casas.
Vámonos que mañana verá la tuerta los espárragos.
En cosas de su provecho, hasta el más tonto es cuerdo.
No incluyas en la lista de tus amigos al hombre que aplasta sin necesidad un gusano
Quien demande pan y abrigo, va a saber quien es su amigo.
Genio y figura hasta la sepultura.
Zamarras y sermones no son para el tiempo de calores.
Siempre que llueve, escampa.
Chimenea que tira poco, el humo a los ojos.
Vela que arde por las dos puntas, poco dura.
Dijo el escarabajo a sus hijos: venid acá mis flores.
Las palabras son femeninas, y los hechos son machos.
El amor y el interés, comen juntos en un plato; el amor come por horas y el interés cada rato.
Atiende más a la mirada del sabio que al discurso del necio.
No puedes tapar el cielo con la mano.
Abogado de ricos, mal de pobres.
Lo que no puede curarse hay que aguantarlo.
El suspiro de una joven se oye desde más lejos que el rugido de un león.
Los favores de familia, no se pagan en toda la vida.
El muerto y el arrimado, a los tres días apestan.
No se manda al corazón