A lo bobo, a lo bobo en todo me meto y de todo como.
La vida pende de un hilo.
Entre camellos nadie se burla de las jorobas.
Iglesia, o mar, o casa real.
No le pegues a la yegua antes de empezar la carrera.
Si quieres matar a tu mujer, dale sardinas por San Miguel.
Sirve a señor noble, aunque sea pobre.
Hable el sabio y escuche el discreto.
Hacerse el ignorante para chupar manteca.
Cielo empedrado, viento o suelo mojado.
Cinta, mujer y cama, fácilmente se hallan.
Guerra, peste y carestía andan siempre en compañía.
Lo que comienza siendo una pequeña diferencia termina en una desigualdad descomunal.
Quien mucho duerme jornada pierde.
Hablar por la boca del ganso.
Más tira un pelo del coño que todo el moño.
Un día en prisión es como mil otoños fuera.
Grano a grano la gallina llena el buche.
Viento del solano, agua en la mano.
Come santos, caga diablos.
San Telmo en la arboladura, mal tiempo augura.
Dale de comer rosas al burro y te responderá con un rebuzno.
Luego que has soltado una palabra, ésta te domina; pero mientras no la has soltado eres un domador.
No te cases por dinero, puedes conseguir un préstamo más barato.
Vino y amores, de viejo los mejores.
La campana no suena si el badajo no la golpea.
A quien debas contentar, no procures enfadar.
Con las viñas te has casado, y después se te han helado.
Cuando el gran señor pasa, el campesino sabio hace una gran reverencia y silenciosamente se echa un pedo.
Cuando las arañas unen sus telas pueden matar a un león.
Eres de la ley del tordo, las patas flacas y el culo gordo.
Decídmelo y lo olvidaré, enseñádmelo y lo recordaré, implicadme y lo entenderé, apartaos y actuaré.
Si la palabra vale una moneda, el silencio vale dos.
Mas vale tener mal burro que ninguno.
No comáis caldo de habas, que hace a las mujeres bravas.
Quien roba poco es ratero; y quien mucho, financiero.
Malo es callar cuando conviene hablar.
Hacer como vaca y cubrir como gata.
Como la noche al día, el pesar a la alegría.
Por los ojos entran los antojos.
Ni el rey ni el papa de la muerte escapa.
No se me olvidará mientras me acuerde.
Quien sube como palma baja como coco.
El hijo que está en casa no es estimado por los padres.
Pies fríos, corazón caliente.
Aguas calmadas estropean los puentes.
Después de muerto Juan, saca el orinal.
Mejor que gruña el cochino que los hijos de tu vecino.
Más come la vaca en una lenguada que la oveja en toda la jornada.
De los burros, la destreza, no radica en la cabeza.