Cuarentón y solterón... ¡que suerte tienes cabrón!.
En cabeza loca, ni se tiene, ni dura, ni para cosa.
Es mejor enjuagar una lágrima de un pobrecillo que obtener cien sonrisas de un ministro.
Botellita de Jerez, todo lo que me digas será al revés.
La dicha de la fea, la hermosa la desea.
Ayer entró en la iglesia, y hoy se quiere alzar con toda ella.
Con persona de pelo panojo, mucho ojo.
Pintada en los WC.
Siempre que ha de hablar un lisiado, en la puerta un jorobado.
Una cosa es ser sincero, y otra cosa ser grosero.
Quien en Dios confía, será feliz algún día.
Fuese mi madre, puta sea quien más hilare.
Por casa del mal vecino se meten el hambre y el frío.
Tanto peca lo mucho como lo poco.
Casa en canto, y viña en pago.
Una mujer bella es el paraíso de los ojos, el infierno del alma y el purgatorio de la bolsa
El pan con ojos, el queso sin ojos, y el vino que salte a los ojos.
Cuanto más amistad, más claridad.
Predicar en desierto es como aconsejar a un muerto.
Dios da pan a quien no tiene dientes.
¡La carne da carne y el vino da sangre!
Afición por afición, más cerca está la camisa que el jubón.
El hombre puede pasar por sabio cuando busca la sabiduría; pero si cree haberla encontrado es un necio.
Si el dinero no es tu sirviente, será tu amo.
Nada sabe su violín y todos los sones toca
El diablo está en los detalles.
No es buen carretero el que carga delantero.
La diplomacia consigue más triunfos que los cañones.
Casa sin mujer y barca sin timón, lo mismo son.
Si te cansas de un amigo, préstale dinero.
En vísperas de viajar no te pongas a jugar.
Burros o coces, arrieros a palos y a voces.
La pera y la doncella, la que calla es buena.
Más duro que rulo de estatua.
Que no llegue la sangre al río.
Cuando se reúnen los aduladores, el demonio sale a comer.
El viaje no ha acabado aunque ya se vea la iglesia y el campanario
Llevar y traer, de todo ha de haber.
Quien poco tiene, pronto lo gasta.
Siempre que ha llovido ha escampado.
En casa donde hay suegra, no hay hora buena.
De lo propio, se da un puñado; de lo ajeno, llena el saco.
Alta cama y poca ropa, es señal de gente loca.
Solo la modestia señala los actos de un hombre noble.
Casa no hará, quien hijos no ha.
Quien no anda despierto, lo toman por muerto.
Pedir con el puño en alto, no es súplica sino asalto.
Hombre anciano, cuando muere poco llorado.
Ni con cada mal al físico, ni con cada pleito al letrado, ni con cada sed al jarro.
Azote de madre, ni rompe huesos ni saca sangre.