No hagas cosas buenas que parezcan malas, ni malas que parezcas buenas.
Bendito aquel que, no teniendo nada que decir, se abstiene de demostrarnoslo con sus palabras.
La cáscara lisa, cualquiera la pisa.
Si el hombre se lanza a buscar el éxito en la ejecución de un momento, lo anula.
Ni comer sin beber, ni firmar sin leer.
No todo el que chifla es arriero.
Al pobre y al feo todo se le va en deseo.
Llaga incurable, vida miserable.
Cuatro bueyes en una carreta, si bien tira para arriba, mejor tira para abajo.
La vejez mal deseado es.
A quien mal canta, bien le suena.
Arroz pasado, arroz tirado.
Ni en burlas ni en veras, pidas al melonar peras.
Periquito se casa en Segovia, como es el novio, será la novia.
Después de que baile bien aunque sea fea.
No está Dios en higueras que oiga a putas y a viejas.
Hay que saber sacrificar la barba para salvar la cabeza.
Cuenta el milagro, pero no digas el santo.
Aceitunas: una oro, dos plata, la tercera mata.
A los pendejos ni Dios los quiere.
A veces el remedio es peor que la enfermedad.
¿Qué sabe el chancho de estrellas si nunca mira p'al cielo?.
Si a estribor gaviotas ves, la otra banda babor es.
Los suspiros llegan mas lejos que los gritos.
A bien dar o mal dar, por no pedir no ha de quedar.
De lo vedado, un solo bocado.
Murmura la vecina de la casa ajena, y no murmura de la suya que se le quema.
Fea con gracia, mejor que guapa.
El que todo lo quiere vender, presto quiere acabar.
Culo sentado, hace mal mandando.
Buen Dios, guárdame de los malos amigos y yo me guardaré de los enemigos
Al que bien come y mejor bebe, la muerte no se le atreve.
Del reir viene el gemir.
Cuando viejo el perro es, la zorra se mea en él.
El que tenga hijo varón, no llame a otro ladrón.
Amor de lejos contentos los cuatro.
Donde hay buen vino y la tabernera es guapa, allí se me caiga la capa.
El oro se prueba en el fuego y los amigos en las adversidades.
Esta vida es un camote y el que no la goza es un chayote.
Con amigos así no hacen falta enemigos.
Las cruces son las escaleras al cielo.
La ruana no es para el primer aguacero
Donde nada nos deben, buenos son cinco dineros.
Más se queja quien caga en la manta que quien la lava.
Todo lo mudable es poco estimable.
De la naranja y la mujer, lo que ellas den.
Mucho decir veremos, pero nunca vemos.
Paralelo corriendo, tierra encontrando.
Los ojos se fían de ellos mismos, las orejas de los demás.
Es tiempo de vacas flacas