Los defectos de la gente, no hay que mirarlos con lente.
Un amigo es un peso en el bolsillo.
Trabajo de común, trabajo de ningún.
Caballo sin espuela, barco sin remos ni vela.
Abrazar y besar solo es barbechar, pero cerca le anda el sembrar.
El zorro pierde el pelo, pero no las mañas.
La suerte la pintan calva.
Ajo en el cordero es pecado, tanto en el guisado como en el asado.
En Agosto trilla el perezoso.
Tempero de San Miguel, guárdete Dios de él.
Dios conserve a mi patrón, por temor a otro peor.
Moza que con todos bromea, no se si lo es, pero quizás lo sea.
No hay peor tienda que la vacía.
Harto ayuna quien mal come.
Bestia buena, se vende sin ir a la feria.
Camaron que se duerme se lo lleva la corriente.
A gallo viejo gallina joven.
Es mejor que la ultima peseta la gane otro.
Acabóse la paja y murió el burro que la tronzaba.
No busques pan en la cama del can.
Donde no hay, los ladrones no roban.
Las ratas son las primeras en abandonar el barco.
La hacienda bien ganada con afán se guarda.
Carne puta no envejece.
Te gires como te gires, tu culo sigue atrás.
A cada puerta, su dueña.
Más hace el lobo callando que el perro ladrando.
Gran corsario es el tiempo, siempre llevando, siempre trayendo.
La leña del cerezo, salta a la cara del viejo.
Quedar como novia de pueblo (vestida y alborotada).
El vino con el amigo.
Las penas no matan, pero ayudan a morir.
Amistad de yerno, sol en invierno.
Ten tu arca bien cerrada, y la llave ben garda.
El camino de la boca, nadie lo equivoca.
Cuando nace hija, lloran las paredes de la casa.
Las lentejas y la carne de oveja, el que quiere las toma y el que no la deja.
El que pueda ser libre no sea cautivo.
Es más agrio que un limón.
Más exitado que Joaquito en la marcha del orgullo gay.
Si quieras que la gente se ría, cuenta tus penas María.
El consejo del viejo frailuco, hay que ser cuco.
Beber, hasta la hez.
A la luna, el lobo al asno espulga.
Árbol que no arraiga no crece.
A árbol caído, todo son piedras.
Casa que al amanecer no está abierta, es colmena muerta.
Mujer sola, rama sin tronco; hombre solo, rama sin hojas.
Ni el trigo es mío, ni es mía la cibera, conque así, muela el que quisiera.
El montañés, por defender una necedad dice tres.