Desear lo mejor, recelar lo peor y tomar lo que viniere.
En la tierra de calvos, los pelones son trenzudos.
Salvarse por los pelos.
Hay señor mándame todo percance, mándame males añejos; pero lidiar con pendejos, no me lo mandes señor.
Variante: Si la envidia fuese tiña, ¡qué de tiñosos habría!.
Ya va el galgo cerro arriba, harto de corteza y miga.
Más presto se harta el cuerpo que el ojo.
Las armas sofisticadas, muy listas y camufladas.
Amor, El de asnos hace sabios, y de sabios hace asnos.
Deja al menos un huevo en el nido
Boca sin dientes, casa sin gente.
Cuando Dios cierra una puerta, abre una ventana.
Pelean los toros, y mal para las ramas.
Por dinero baila el perro y por pan si se lo dan, y no por el son que toca el ciego.
Son cucarachas del mismo concolo.
A quien te hizo beneficio, está siempre propicio.
El que nace capacho, muere serón.
Entre los amores verdaderos, el más fino es el primero.
Para tu mujer empreñar no debes otro buscar.
Al que por su gusto muere, la muerte le sabe a gloria.
El bueno, lo malo calla; el malo, todo lo habla.
Desde que se inventaron las excusas, nadie quiere ser culpable.
Zorra que duerme, en lo flaca se le parece.
La bondad, quien la tiene la da.
La muerte y el amor, enamorados son.
A perro viejo no cuz cuz.
Agua coge con harnero, quien se cree de ligero.
Es cierto que al necio la ira lo mata, y al codicioso consume la envidia. Libro de Job 5:2
Benavente, buena tierra y mala gente.
Del hombre bruto, no sale ningún fruto.
No hay peor cuña que la del mismo palo.
No caben dos pies en un zapato.
La paja solamente se ve en el ojo ajeno.
Mal de locura, solo la muerte cura.
Durar menos que un caramelo a la puerta de una escuela.
Con pistola a discreción, cualquiera tiene razón.
Si eres oveja, te comen los lobos.
La muerte todas las medidas vierte.
Cada persona es dueña de su silencio y esclavo de su palabra.
Dama tocada, dama jugada.
No te metas donde salir no puedas.
Marzo marcero, por la mañana rostros de perro, por la tarde valiente mancebo.
Obrita que en sábado viene, puntadita de a palmo y salto de liebre.
La felicidad es una cosa monstruosa y los que la buscan son castigados
El que guarda, halla.
Pasa la tormenta y desaparece el malvado, pero el justo permanece firme para siempre.
El yerro del médico, la tierra le tapa; el del letrado, el dinero le sana.
Estoy en un callejón sin salida.
El labrador siempre está llorando, o por duro o por blando.
Ser bueno, a veces no es tan bueno.