Al que no sabe de vacas, la boñiga lo embiste.
Recibido ya el daño, a tapar el caño.
Palabras vacías no llenan un estómago vacío.
Más vale buena concordia que próspera guerra y victoria.
Quien duerme no coge liebre.
Me agarro hasta de un clavo ardiendo.
¿De Aranda, hijo un demonio, y lloras?.
Es más fácil hacer un camello saltar una zanja que hacer un tonto escuchar la razón.
Madre para parir y no para criar, no es madre de verdad.
Hasta el más delgado pelo, hace una sombra en el suelo.
No des por el pito, más de lo que el pito vale.
Con gente mal criada, nada.
Quién no gusta del vino, de la sangre de Cristo no es amigo.
Agua, viento y cuchilladas, desde la cama.
Una manzana no cae lejos de su árbol.
El labrador antes sin orejas que sin ovejas.
Cuando la vieja se alegra, de su boda se acuerda.
Hija la primera, del padre entera.
Donde no alcanza el viejo, alcanza el tejo.
Quien fracasa con frecuencia, va ganando en experiencia.
Comprar y luego pagar, provecho y honra ganarás.
Más vale pan duro que ninguno.
Del monte sale, con que se arde.
El que monta un negocio y no es pesetero, pronto pierde su dinero.
Variante: Caridad y amor no quieren tambor; en silencio viven mejor.
No importa lo el ancho y lo grueso, sino lo que dura tiezo...
Predícame, cura, predícame, fraile, que por un oído me entra y por el otro me sale.
La red justiciera tendida por los cielos es omnipresente, y sus mallas, aunque ralas, no dejan escapar a nadie.
Una cabra no puede llevar la cola de otra cabra.
Obra hecha, dinero espera.
El malo mundo está y peor se pondrá.
Si quieres que te aprecien, muere durante un viaje.
Pan y vino andan camino, que no mozo garrido.
A la lengua y la serpiente hay que temerles.
Oveja que mucho bala, poco mama.
La pobre está más mamada, que teta recién casada.
Acertar una y errar diez, mal acierto es.
No hay peor ciego que el que no quiere ver.
Los hijos, cuando son pequeños, entontecen a sus padres; cuando son mayores, los enloquecen.
La paciencia es el puerto de las miserias.
En lugar de señorío, no hagas tu nido.
De algo murió mi abuela.
El vino ha ahogado a más hombres que el mar.
Poca hiel corrompe mucha miel.
Si buen consejo tomara, otro gallo le cantara.
Un corazón amante y bello nunca es viejo.
No invoques derecho humano, si violas los de tu hermano.
Dios me guarde de mis amigos, que de mis enemigos ya me cuido yo.
Sabe agradecer la honra a quien te la hace y dona.
El hombre discreto hace nacer más oportunidades que las que encuentra.