A mala suerte, envidia fuerte.
A golpe dado no hay quite.
El amor que se lleva el viento, que te sirva de escarmiento.
La verguenza, cuando sale ya no entra.
Quien se fía de un lobo, entre sus dientes muere.
Al trabajo, por su vejez, no le engañan ni una ve.
Amor que no es osado, amor poco estimado.
La envidia es una mala consejera.
El ruin muere en su tierra; el hazañoso lejos de ella.
La confianza da asco
A la puta, el hijo la saca de duda.
Aullar contra el ciervo, perder voces y tiempo.
La mentira sale por la punta de la nariz.
La mentira de un niño es como un pez muerto, siempre sale a la superficie.
Burlas suaves traen burlas graves.
Amistad de hombres leales, solo perdura entre iguales.
Lo que un hombre puede esconder, otro lo puede descubrir.
Amigo que no da, y navaja que no corta, si se pierden poco importa.
La amiga y la espada antes dada que prestada.
Amistad pasajera nunca es verdadera.
A la sombra de un hilo, se la pega una mujer a su marido.
La verguenza es último que se piedre.
Con el cabello y con el mal marido, cuanto se hace por ellos es perdido.
El que se escusa, se acusa.
En arca abierta, el justo peca.
Ningún rencor es bueno.
Hacer más daños que un mico en un pesebre.
Quien comete muchas injusticias, busca su propia ruina.
Dale al diablo lo que es suyo: lujuria, envidia y orgullo.
Quien con su navaja se capa, buenos cojones se deja.
Fue puta la madre y basta; la hija saldrá a la casta.
Abad, judío y madona, jamás perdonan.
De jugador a cornudo, el canto de un duro.
Nunca falta un roto para un descosido.
Reniego de casa que a zapato nuevo dicen buena prohaga.
Del amor al odio, solo hay un paso.
A quien da y perdona, nácele una corona.
De puta a puta, taconazo.
El que peca de modesto, es tirado en un cesto.
Las injurias o bien vengadas o bien aguantadas.
El que quiera engañar a un campesino, tendrá que llevar a otro campesino en su compañía.
Papel, testigo fiel.
Me traen por la calle de la amargura.
Daño merecido, no agravia.
Viejo con moza, mal retoza.
El que se casa fuera, o la trae o la lleva.
Uno no esta vencido hasta que reconoce su derrota.
No hay camino sin tropiezo.
Ni puta sin amigo, ni huerta sin cabrahigo.
Corazón que no tiene placer, cagaos en él.