El que a la bodega va y no bebe, burro va y burro viene.
A la justicia y a la inquisición, chitón.
El bien y el mal andan revueltos en un costal.
Dios lo da y el diablo lo guisará.
Amores y dolores quitan el sueño.
La mujer que no se casa, se seca como una pasa.
Ni hablar mujer, traes pistola.
Hombre prevenido, nunca fue vencido.
A otra cosa mariposa.
La que de treinta no tiene novio, tiene un humor como un demonio.
No hay peor saber que no querer.
Como no son tuyos los zapatos, que tiras por el barro.
Tú vas a Roma a buscar lo que tienes a tu umbral.
Cuchillo malo, corta en el dedo y no en el palo.
La carne sobre el hueso relumbra como un espejo.
A caballo de alquiler: mucha carga y mal comer.
El hacer bien a un bellaco, es guardar agua en un saco.
Da generosamente sin esperar nada a cambio. Así nunca te decepcionarás y hallarás a menudo agradables sorpresas.
El estúpido es como el ladrón de campanas que se tapa los oídos para no ser oído mientras roba.
La libertad no tiene par.
Los hombres positivos son lo que más errores cometen.
Ninguna humana pasión es perpetua ni durable.
A caballo que se empaca, dale estaca.
Paso a paso, se va lejos.
Quien no tiene, perder no puede.
Cuando estuvieres con él, vientre con vientre, no le digas todo lo que sientes.
A la sombra de los buenos, viven los malos.
El más peligroso de todos los animales salvajes es el calumniador; de los mansos el adulador.
Ir por lana y volver trasquilado.
Haré, haré, más vale un toma que dos te daré.
Vino y mujer, te dan la vuelta y te ponen al revés.
Más vale el placer que dura un momento que el dolor que dura una vida.
La mejor suegra, la muerta.
Más vale burro vivo que sabio muerto.
Quien con muchachos se acuesta, cagado amanece.
Gato enfadado, araña hasta con el rabo.
Compra de quién heredó, que barato te lo dará, pues regalado lo recibió.
Bloque de pisos grandes, guerra de vecindaje.
No llega antes el que más corre si no el que menos tropieza.
Haz lo que diga el fraile y no lo que hace.
Hacer el primo.
El borracho, aunque turbio, habla claro.
Cuenta por bienes los males que no tienes.
Del santo me espanto, del pillo, no tanto.
Cualquier sastre del campo, al del pueblo le hace un flu.
Los extremos nunca son buenos.
Al revés te lo digo, para que me entiendas.
Moza, sabe estotro: que de la perdiz el pecho y del conejo el lomo.
No te acerques a una cabra por delante, a un caballo por detrás, y a un tonto por ningún lado.
Lo ajeno más que lo propio parece bueno.