Si el mozo supiese y el viejo pudiese, no habría cosa que no se hiciese.
En tiempo de guerra, mentiras por mar y por tierra.
Jugar y pasear solo por recrear.
Hacerse el de la oreja mocha.
Del tronco caído todos hacen leña.
Estudiante sin blanca, de criado de un estudiante rico va a Salamanca.
Aseada aunque sea jorobada.
Buenas y malas artes hay en todas partes.
A dineros dados, brazos quebrados.
Madre no viste, padre no tuviste: diablo te hiciste.
Escoba nueva, barre bien.
Donde aprietan, no chorrea.
Libros cerrados, no hacen letrados.
A ojo de buen cubero.
El que rompe, paga.
A la mujer y al papel, hasta el culo le has de ver.
Cada cual cuenta de la feria como le va en ella.
Haz buena harina y no toques bocina.
El sexo nos hace perder la cabeza
Sembrar poco y mucho recoger, no puede ser.
Dibujar pasteles para matar el hambre.
El dinero y el amor son dos cosas que no se pueden ocultar.
Mujer precavida vale por dos.
En enero, cásate compañero y da vueltas al gallinero.
Indio que va a la ciudad, vuelve criollo a la heredad.
Burgáles, mala res.
Saber es poder.
Putas y tuertos todos somos vueltos.
Caridad buena, la que empieza por mi casa y no por la ajena.
Si tienes un sirviente perezoso, pon la comida delante de él y mándalo a un recado.
Leche y vino, veneno fino.
¿Con caballo, con dinero y sin mujer, cuándo se te vuelve a ver?.
Ve a menudo a casa de tu amigo, porque la maleza puede borrar el camino.
Juventud que vela y vejez que duerme, señal de muerte.
El buen tiempo hay que meterlo en casa.
Las tareas de un elefante nunca son demasiado pesadas para él.
Quien sabe esperar, sabe lograr.
El que siembra alguna virtud. coge fama.
Hombre osado, bien afortunado.
Del viejo el consejo.
Lo mejor que hizo Dios fue un día detrás del otro.
Ahí si hay mucha tela de donde cortar.
Camina más una hormiga que un buey echado.
En el verano, unos tiran la paja y otros recogen el grano.
Dos es compañía, tres multitud.
Quien hace casa en la plaza, o ella es muy alta o muy baja.
En Octubre, toma los bueyes y cubre.
Del joven voy, del viejo vengo.
Hay que amarrar el tamal.
Ya que uno dé campanada, que suene y que sea sonada.