Nada sacar y mucho meter, receta segura para crecer.
A falta de manos, buenos son los pies.
Esto son habas contadas.
El labrador siempre está llorando, o por duro o por blando.
De fuera venga quien la tea nos tenga.
A más oro, menos reposo.
Ni amor forzado, ni zapato apretado.
Gatos y mujeres, en casa; hombres y perros, en la plaza.
Amigo viejo y casa nueva
Las paredes oyen.
Dar una de cal y otra de arena.
Con pañuelo de seda vas a la arada, señal de tener mucho o no tener nada.
En Junio hoz en puño.
El mirón mirar, pero sin chistar.
El lo que se pierde, se aprende.
Mejor que decir es hacer y mejor que prometer es realizar.
Zambullo, suelta lo que no es tuyo.
Hablando nos entendemos.
Otoñada de San Mateo, puerca vendimia y gordos borregos.
La buena lectura, alivia la tristura.
Joven que nada duerme y viejo que siempre duerme, cercana tienen la muerte.
Un maravedí sobre otro llegan a comprar potro.
Estudia en tu juventud, disfruta en tu madurez.
Mujer sin varón, ojal sin botón.
Para torear y casarse hay que arrimarse.
Los años son escobas que nos van barriendo hacia la fosa.
Buenas costumbres y dineros, hacen de los hijos caballeros.
Dios te guarde de trasera de mula y de delantera de viuda.
Ni cabalgues en potro, ni alabes tu mujer a otro.
A lo que no puede ser paciencia.
Ver para creer.
Casa ordenada, casa salvada.
Quien vale mucho hace mucho.
Ponte a casar y echa tu fama a rodar.
Adonde no hay remedio, haya paciencia.
Mucho hijo puta con cara de conejo.
El mejor premio es merecerlo.
Andando, andando que la Virgen te va ayudando.
Si no sabes hacer, mira al vecino qué hace
Casa donde hay ruda, el ángel la saluda.
Uno madrugó y veinte duros encontró, pero más madrugó el que los perdió.
Cuando tu ibas ayer, yo venía ya de moler.
Casa de piedra, firme y duradera; casa de tierra, casa de mierda.
En casa de los tíos ella es la tía.
A Dios y a su altar, lo mejor has de dar.
Chica es la aguja, y se halla si bien se busca.
Más vale aprovechar que tirar.
Muchas veces el que escarba lo que no querria entrada.
Hay gente bien, en la lata, y mucho guache con plata.
Dios da a cada hombre un gran predio: el tiempo.