El que se fue y regreso, su nido ocupado hallo.
Quien tiene renta, tenga cuenta.
Baila Antón según le hacen el son.
Ido de la vista e ido del corazón, casi una cosa son.
Zapato os daré que tengáis que romper.
Los libros, ¡cuánto enseñan!, pero el oro ¡cuánto alegra!.
En la cuesta de enero, sin dinero me quedo.
Socorro tardío, socorro baldío.
La necesidad hace parir hijos machos.
Si el/ella puede hacerlo, significa que yo puedo hacerlo mejor!
Yo no sé bailar, pero me sacan mucho.
El hábito es una camisa de hierro.
El trigo en tierra arcillosa y el centeno en arenosa.
La carrera de tonto se estudia pronto.
...es de los que tiran la piedra y esconden la mano.
El que da sin que le pidan, pretende sin que le ofrezcan.
Adonde no te llaman, no vayas.
Dale, si le das, que me llamen en casa.
En hacer bien nunca se pierde.
En tus apuros y afanes, acude a los refranes.
Jugar al abejón con alguien.
Tropezando y cayendo, a andar va el niño aprendiendo.
Conejo, perdiz o pato, venga al plato.
Adoba tu paño y pasarás tu año.
Quien mucho se arremanga, vésele el culo y la nalga.
La amistad, la que quieras, pero la cebada, a veinte la fanega.
A la mujer y a la cabra, la cuerda larga.
Hacer hijos da gusto, pero de darles de mamar me asusto.
Las firmes amistades se hacen en las mocedades.
A lo que puedas solo no esperes a otro.
El rocín, para polvo; la mula, para lodo; el mulo, para todo.
A fullero viejo, flores nuevas.
Un clavo saca a otro clavo.
Donde hay gana, hay maña.
Entre col y col, lechuga.
En tiempo de campaña, apaña.
De todos modos, Juan te llamas.
La nobleza del señor hace bueno al servidor.
Tanto tiempo en el campo y no conoces el matojo.
A cama chica, echarse en medio.
Racimo corto, vendimia larga.
De tal jarro, tal tepalcate.
Llora, necio, llora tus perdidas horas.
El café, en taza, y los toreros, en la plaza.
Duerme, Juan, y yace, que tu asno pace.
Un día con la suegra, un día de tinieblas.
Culo veo, culo quiero.
Cuando te den, da.
La casa hecha y el hueco a la puerta.
El mucho trato hermana al perro y al gato.