De ensalada, dos bocados y dejada.
A Dios, lo que es digno de Dios; y a la cama, la sobrecama.
Chico de plaza, chico de mala raza.
De ninguno seas muy compañero.
Amistad verdadera o fingida, el tiempo la examina.
Año bisiesto, difíciles doce meses para el cesto.
San Donato, la picha te ato y si no me lo encuentras no te la desato (para algo que se ha extraviado).
No dejar títere con cabeza.
Confesión obligada, no vale nada.
En casa de Margarita, ella pone y ella quita.
Ayunar, o comer truchas.
Zapateros; los lunes borrachos y los demás días embusteros.
Dan darán, dicen las campanas.
Fiar del mozo y esperar del viejo, no te lo aconsejo.
Sufra quien penas tiene, que tiempo tras tiempo viene.
Hablar con el corazón en la mano.
Burlas que son veras, otro las quiera.
Madre, si usted no me casa, con el culo tiro mi casa.
De la mar el mero y de la tierra el carnero.
Castígame mi madre, y yo trómposelas.
Una buena bota, el camino acorta.
A casa de mi novia llevé un amigo: él se quedó adentro y yo despedido.
Mire usted qué dicha, perder el asno y hallar la cincha.
Fraile, manceba y criado son enemigos pagados.
Averiguelo, Vargas.
Búsqueme que me encuentra. Como advertencia: no me provoques.
Con jolgorio y veraneando, se va el tiempo volando.
Más honor que honores.
El amor y el dinero no pueden estar ocultos.
Cosa cumplida, solo en la otra vida.
La muerte hace reflexionar.
Miguel, Miguel, no tienes colmenas y vendes miel.
La experiencia y la paciencia son gran ciencia.
Los hijos son la riqueza del pobre.
A calza corta, agujeta larga.
Quien cerca halla, cerca calla.
Jugando, jugando, se dicen agrias verdades de cuando en cuando.
De noche madrugan los arrieros.
Vuelva usted el sábado, que hoy no hay mendrugos.
Figa verdal y moza de hostal, palpando se madura.
A buen sueño, no hay cama dura.
El salario del justo es la vida; la ganancia del malvado es el pecado.
A la vejez y a la juventud, espera el ataúd.
Nadie perdona que le hagan un favor.
Dale al diablo lo que es suyo: lujuria, envidia y orgullo.
Cuanto hijo puta con cara de conejo. (Cartagena).
En marrano y en mujer, más vale acertar que escoger.
Alegría, belleza cría.
Beatas con devoción, las tocas bajas y el rabo ladrón.
Juez de aldea quien quiera serlo, sea.