Cada cual sabe donde le aprieta el zapato.
A lo que no puedas, no te atrevas.
Amor trompetero, cuantas veo tantas quiero.
El asunto de la jodienda no tiene enmienda.
La bondad, quien la tiene la da.
Cuando uno más la precisa, es la suerte más remisa.
Cuidados ajenos, matan al asno.
Más mamado que chupo de guardería.
En el molino hacen falta dos piedras, en la amistad dos corazones
El que quiera honra, que la gane.
Juntos pero no revueltos.
El caldo, en caliente; la injuria, en frío.
El que siembra en tierra ajena, hasta la semilla pierde.
Dios le da legañas al que no tiene pestañas.
El hambre aguza el ingenio.
Como Marzo vuelva el rabo, ni queda pastor ni ganado.
Joda más, joda menos, pero no joda tan parejo.
Secreto entre reunión es de mala educación.
La mujer tiene derecho, si se mantiene en su techo.
Sol y lluvia es el tiempo de Octubre.
Es más fácil doblar el cuerpo que la voluntad.
Contra el nacimiento y la muerte no hay remedio.
Fingir ruido por venir a partido.
El más cruel fastidio, no vale un suicidio.
Algo es algo, menos es nada.
A la madrina, tras la puerta la arrima, y a la comadre, donde la hallares.
Pies, ¿para qué os quiero?.
Con palabras y más palabras no se llena la media fanega.
Al hijo de la hija, métele en la vedija; al de la nuera, dale pan y échale fuera.
Sayo que otro suda, poco dura.
Los esparragos de Abril, para mi; los de Mayo, para el amo y los de Junio, para el burro.
Abogadito nuevo, perdido el pleito.
Quien tiene tres y gasta dos, sirve a Dios, quien tiene dos y gasta tres, sirve a Lucifer.
Lo que uno no quiere, el otro lo desea.
Ni comer sin beber, ni firmar sin leer.
Mujer hermosa, mujer vanidosa.
Más se mira al dador que a la dádiva.
Amigos y libros: pocos y buenos.
El que habla de más, cansa; y el que habla de menos, aburre.
El maestro Quiñones, que no sabe para él, y ya quiere dar lecciones.
Buen corazón quebranta mala ventura.
En la abundancia bueno es, guardar para la escasez.
Con promesas no se cubre la mesa.
La palabra del erudito, en religión, es una flor, mas no te promete ningún fruto.
Castigo de uno, escarmiento de muchos.
Pan con sudor, sabe mejor.
Más presto se harta el cuerpo que el ojo.
Lo que no puedas ver, en tu casa lo has de tener.
La serpiente cambia el cuero, pero no su obrar rastrero.
Oír campanas y no saber dónde.