Tres españoles, cuatro opiniones.
Al matar los puercos, placeres y juegos.
Donde hay duda hay libertad.
Hazte ropa una vez al año, pero de buen paño.
Burla con daño, no cumple el año.
Entiende bien la dicción, antes de armar discusión.
Rey nuevo, ley nueva.
Nada tiene al que nada le basta.
Te casaste, la cagaste.
La razón y el agua hasta donde dan.
Mientras dura, vida y dulzura.
El pecado te acusa.
Pan que sobre, carne que baste y vino que falte.
Reinos y dineros no quieren compañeros.
Cuando Dios cierra una puerta, abre una ventana.
Gana ahora que eres nuevo, para que puedas gastar de viejo.
Buena compañía, Dios y Santa María.
Viuda honrada, su puerta cerrada.
No vayas de romería, que te pese al otro día.
El sastre que no hurta, no es rico por la aguja.
Si entiendes, las cosas son así. Si no entiendes, las cosas son así.
El sol sale para justos y pecadores.
El flojo y el mendigo, caminan dos veces el mismo camino.
A la fuerza no es cariño.
Madre holgazana cría hija cortesana.
Todo el mundo es generoso dando lo que no es de ellos.
Puta arrepentida, del Carmen vestida.
La suerte es de quien la tiene.
En casa de Amanda, ella es la que manda.
Dando dando, palomita volando.
Las palabras no dan fuerza a las piernas.
Ni para carga ni para silla.
Hablando la gente se entiende.
Que mi Dios nos dé un varón, aunque resulte bribón.
Nada es virtud ni pecado, mientras no sea divulgado.
Jumento es un gran suplefaltas: si no hay caballo, él trota; si no hay buey, él ara.
La carne triste, no la quiere ni Cristo
A falta de trigo, venga centeno.
Cada pelo hace su sombra en el suelo.
Riña por San Juan, paz para todo el año.
La buena ocasión, propicia al ladrón.
El que a reglas de educación no se sujeta, en cualquier parte de su culo hace trompeta.
La vida es un gorro; unos se lo ponen, otros se lo quitan.
El sueño es hermano de la muerte.
Marzo trae las hojas y noviembre las despoja.
Sale Marzo y entra Abril, nubecitas a llorar y campitos a reír.
Al bobo, múdale el juego.
Más ordinario que un sapo en un acuario.
A buen adquiridor, buen expendedor.
No es quejido, sino que jode.