Un hombre es juzgado cuanto a su trabajo.
Al viejo que se casa con mujer hermosa, o pronto el cuerno o pronto la losa.
Quien empiece el juego que siga con él
El hombre después que le roban, pone candado.
El que de joven corre, de viejo trota.
El que demonios da, diablos recibe.
Una y no más Santo Tomás.
Casa de concejo, pajar de viejo.
Un día con la suegra, un día de tinieblas.
Juntos pero no revueltos.
El lobo y la oveja, nunca hacen pareja.
La vaca, cuanto más se ordeña, más larga tiene la teta.
Calvo vendrá que calvo me hará.
Quien abono echa, tendrá buena cosecha.
Come santos, caga diablos.
Boca brozosa, cría mujer hermosa.
El que la hace, la paga.
Hacienda en dos aldeas, pan en dos talegas.
No hay buena hoya sin un casco de cebolla.
¿Fiado has?. ¡Tú pagarás!.
Una escoba ataviada, por dama hermosa pasa.
Febrero el corto, el pan de todos.
Hombre probo y recio, no tiene precio.
Juncos aunados, por nadie quebrados.
Suele ser disparate levantar la liebre para que otro la mate.
Rubio bermejo, mal pelo y peor pellejo.
A los tontos no les dura el dinero.
El buen mosto sale al rostro.
Piedra que rueda no hace montón.
Hombre bermejos, ni de cerca ni de lejos.
Quien va despacio y con tiento, hace dos cosas a un tiempo.
Lleva la burra la carga, más no la sobrecarga.
Bendito sea San Bruno, que da ciento por uno.
Siembra por San Lorenzo los nabos, y llenarás el carro.
La más ruin cabra, revuelve la manada.
El vino peleón, tomarlo en jarro o en porrón.
Hacienda de señores, se la comen los señores.
Pescador de anzuelo, a su casa vuelve con duelo.
Hombre chico, pensamientos grandes.
Que cada sacristán doble por su difunto.
Ahogado el niño tapan el pozo.
Buena cautela, iguala buen consejo.
Alábate, asno, que te crece el rabo.
El que está en el lodo querría meter a otro.
A la moza y a la mula, por la boca le entra la hermosura.
El que tenga perro que lo ate, y si no que lo mate.
En casa del hortelano, siempre es más gordo el marrano.
Bien ora quien bien obra.
Cual es el hombre, tal su fortuna y nombre.
La mujer es fuego; el hombre, estopa; viene el diablo y sopla.