Conejo viejo mudado de caño, no dura un año.
A gran calva, gran pedrada.
Ni puta sin amigo, ni huerta sin cabrahigo.
Cada uno es artífice de su ventura.
Cochino matado, invierno solucionado.
Quien hiera la campana se expone a oír el sonido.
Hasta el más santo tiene su espanto.
Can de buena raza, si no caza hoy, mañana caza.
Madre, casarme quiero, que ya llegó el candelero.
O crudo o asado por el fuego ha pasado.
Raído y roto, cerca está lo uno de lo otro.
Lo de balde es caro.
Bienes de campana, dalos Dios y el diablo los derrama.
La puerca tira del tapón
Cuando el león muere, encima le mean las liebres.
Más vale burro vivo que sabio muerto.
La amistad, la que quieras, pero la cebada, a veinte la fanega.
Más verga que el Trica programando.
...es de los que tiran la piedra y esconden la mano.
Cada uno quiere llevar agua a su molino y dejar seco el de su vecino.
Leal El amigo, al bien y al mal se para.
Juez que de la equidad es amigo, ese quiero yo para mi litigio.
Por el pico, muere el grande y el chico.
Aullar contra el ciervo, perder voces y tiempo.
Destruye al león cuando solo es un cachorro.
Lo quiere como la mula a la carreta.
Donde no puede meter la cabeza el diablo mete el rabo.
¡Andá a cobrarle a Magoya!
Un loco echa una piedra al río, y cien cuerdos no la pueden recuperar.
Ni aún al Diablo ha de temer quien no teme a una mujer.
Donde dije digo, digo Diego.
Quien tiene bestia y anda a pie, es más bestia que él.
Con un carro y un borrico, el hombre se hace rico.
A la luna, el lobo al asno espulga.
Casa chica infierno grande.
Hombre de cojón prieto, no teme aprieto.
Entre dos que se quieren con uno que coma basta [y ese que sea yo].
Al asno a palos y a la mujer a regalos.
Machete estáte en tu vaina, garabato en tu rincon.
Rodilla de lana a su dueño engaña.
Al barrigón, no le vale faja.
Hasta el diablo era bonito cuando entró en quintas.
Nobleza obliga.
Cada cual siente sus duelos y pocos los ajenos.
¿Tú liebre, y vas a cazar?.
El que fía, o pierde o porfía.
Dar consejo y el vencejo, ese sí que es buen consejo.
A cavador perucho, si le dieres algo, que no sea mucho.
¿De Aranda, hijo un demonio, y lloras?.
Un ángel para prestar y un diablo para cobrar.