Antes el trabajo era una maldición, hoy una obsesión.
Cuando comienzan las uvas a madurar, comienzan las mozas a bailar.
Por los reyes, el hielo y la nieve crecen.
Cuando te convida el tabernero, te convida con tu dinero.
Querer y no poder es más antiguo que el peer.
El que mucho habla, mucho yerra; el que es sabio refrena su lengua.
pajero como tenedor de oveja.
Mientras no haya viento, el árbol no florecerá.
La juventud de un hombre jamás morirá, a menos que él la mate.
Dios está en todas partes.
No hi ha mal que cent anys dure, ni bé tampoc.
Los grandes hombres no son grandes a todas horas ni en todas las cosas.
El silencio es el muro que rodea la sabiduría.
Oficio vano y con pena, al que le sigue condena.
Ganas tienes y con ellas te entretienes.
El viejo y el horno por la boca se enciende.
La fantasía es la loca de la casa
La diligencia nunca se quejo de la fortuna.
Cada día olla, amarga el caldo.
Anillo en dedo, u obispo o majadero.
Variante: Dejar lo cierto por lo dudoso, no es atinado ni provechoso.
Que lo dejen hablar, y no lo ahorcan.
Se tragó el mate con bombilla y todo.
Cuando hay orden, hay muy poco que hacer.
El que de muchacho no trota, de viejo tiene que galopar.
Sospechar y temer, enemigos del placer.
La moza buena, en casa está y afuera suena.
Lo que haces, encuentras.
La cortesía exige reciprocidad.
De paja o de heno, mi vientre lleno.
Agua de Duero, caldo de pollos.
En amores: Corazones y en Empedradas: Zapatos.
Ante la desgracia y el dolor, ten un poco de gracia y humor.
Mandar quiero, aunque sea en un gallinero.
Ira de hermanos, ira de diablos.
Para atrás ni para coger impulso.
El mirón mirar, pero sin chistar.
Palos por que bogas, palos por que no bogas.
¡Cuándo, más cuándo, llevará cerezas el cardo!.
Oídos que bien oyen, consejos encierran.
Hijos casados, trabajo doble.
El que madruga, encuentra todo cerrado.
Porotos a medio día y a la noche porotos, mala comida y mala cena.
¡Periquillo con mando!, ya estoy temblando.
Calma piojo que el peine llega.
Tantos años de marqués, y no sabe menear el abanico.
A donde va la gente, va Vicente.
Juventud con hambre quisiera yo, y vejez con hartura no.
Lleva con ánimo igual lo que es bien y lo que es mal.
Toda alegría está destinada al que tiene el corazón contento: para quien lleva siempre sombrero el cielo está lleno de sombra