Gran tocado y chico recado.
Lo que bien se gana, bien se guarda.
Saber cuántas son cinco.
Cuando estuvieres con él, vientre con vientre, no le digas todo lo que sientes.
La honestidad es un vestido de oro
Morir sin perecer, es presencia eterna.
Cuando llega la noche, el miedo se tiende a la puerta, y cuando llega el día, se marcha a las colinas.
El que siembra y cría, tanto gana de noche como de día.
Vine en el auto de Fernando, la mitad a pie y la mitad andando.
Más que mil palabras inútiles, vale una sola que otorgue paz.
Lo que con el ojo veo, con el dedo señalo.
A nadie le hace mal el vino si se bebe con tino.
Ama profunda y apasionadamente.
Madre quiero ser, e hijos tener.
A chica cama si queréis remedio, echaos en medio.
Ni calabaza sin tapón, ni mujer sin quita y pon.
Quien no sufrió una escasez, no guarda para después.
Con nieve en enero, no hay año fulero.
El corazón jamás habla, pero hay que escucharlo para entender.
El que mucho ofrece, poco da.
Buenas palabras, cantar de cigarras.
Otoñada de San Mateo, puerca vendimia y gordos borregos.
El que te presta oídos es porque también quiere hablar.
A caracoles picantes, vino abundante.
Recordad siempre la partida tienes que guardar.
Agrada, quien manda.
El que paga mal, paga dos veces.
La tonsura el padre se las deja a los hijos.
Abad de aldea, mucho canta y poco medra.
No hay mejor palabra que la que está por decir.
Viejos los cerros y reverdecen
Poco dinero, poco sermón.
El que corre mucho, atrás se halla.
Carne y pescado en una comida, acortan la vida.
De vino aguado o agua envinada, no me des nada.
El trabajo entero de un año depende de un buen comienzo en primavera.
Aquella que la alza una vez, la alza siempre.
Mal duerme quien penas tiene.
Las palabras son como las hojas, cuando más abundan poco frutos hay entre ellas.
Es mejor callar que con tontos hablar.
Al César lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios.
En el horizonte de las tierras bajas un altozano parece una montaña
La habilidad del artífice se conoce en su obra.
Siempre es mejor el camino más corto.
El silencio no ha sido jamás escrito.
Quien busca mucho, al fin topa, aunque sea una muda de ropa.
El hilo siempre se corta por lo más delgado.
Para que alcance siempre tiene que sobrar.
Paso a paso, se va lejos.
Una pizca de discreción vale más que un manojo de conocimiento.