No hi ha mal que cent anys dure, ni bé tampoc.

No hi ha mal que cent anys dure, ni bé tampoc.

No hi ha mal que cent anys dure, ni bé tampoc.

¿Qué significa «No hi ha mal que cent anys dure, ni bé tampoc»?

Este proverbio expresa que tanto las situaciones adversas como las favorables son transitorias en la vida. Ningún mal o sufrimiento es eterno, pero tampoco lo es la felicidad o la buena fortuna. Enfatiza la naturaleza cíclica y cambiante de la existencia, invitando a la paciencia en los momentos difíciles y a la humildad y aprecio en los buenos, ya que nada permanece para siempre.

¿Cómo se aplica en la vida diaria?

  • En una crisis personal o profesional, como la pérdida de un empleo o una ruptura, recordar que el dolor y la dificultad no son permanentes puede ayudar a mantener la esperanza y la resiliencia.
  • Durante un período de gran éxito o felicidad, como un ascenso o la llegada de un hijo, el dicho sirve para mantener los pies en la tierra, apreciando el momento presente sin dar por sentado que durará indefinidamente.

¿Cuál es su origen?

Es un proverbio tradicional catalán, ampliamente conocido y utilizado en Cataluña y otros territorios de habla catalana. Refleja una visión filosófica y práctica de la vida, arraigada en la cultura mediterránea, que valora el equilibrio, la mesura y la aceptación de los ciclos naturales.

Variaciones y refranes similares

  • No hay mal que por bien no venga.
  • Todo pasa, todo llega, todo cambia.