Los pecados de la juventud se pagan en la vejez.
La belleza es un reino que dura poco
Ea, que hago barato: ¡lo que vale tres, lo doy por cuatro!.
A Dios, lo mejor.
Quien por mucho deja lo poco, suele perder lo uno y lo otro.
El dinero requiere tres cosas: saberlo ganar, saberlo gastar y saberlo despreciar.
Hasta la Ascensión, no te quites el ropón; y después, quita y pon.
Los molinos de los Dioses muelen despacito, pero muy finito.
No digas que va a llover, sin sentir gotas caer.
Hacer algo de cayetano.
Un loco hace ciento.
Sementera temprana, de cien una vana.
La oportunidad se escapa por los pelos.
Mano blanca y gordezuela, puesta sobre el corazón, aumenta la palpitación.
No hagas hoy lo que puedas hacer mañana.
La ocasión asirla por el guedejón.
Después del palo dado ni Dios lo quita.
Borrachez de agua, nunca se acaba.
Cuando tú vas, yo vuelvo.
Borregos al anochecer, charcos al amanecer.
Tan sano es el trabajo, como en la sopa el ajo.
Niebla en verano, norte en la mano.
Echar todo a doce, aunque nunca se venda.
La ausencia y la muerte mucho se parecen.
Bendita la casa que a viejos sabe.
Libros, caminos y días dan al hombre sabiduría.
Bueno y barato, no caben en un zapato.
El amor es el oficio de la mujer y la amistad el oficio del hombre
Recoge el heno mientras el sol brilla.
La única razón por la que el universo es infinitamente grande, es por que el ser humano es infinitamente pequeño.
Nunca llueve a gusto de todos.
Quien quita lo que da, al infierno va.
Dan darán, dicen las campanas.
Donde esperáis la suerte, viene la muerte.
Hoy es discípulo de ayer y maestro de mañana.
Cabello crespo, calvo presto.
Quien da lo suyo antes de la muerte, que le den con un mazo en la frente.
Variante: A quen Dios quiso bien, casa le dio en Jaén.
Ten tu arca bien cerrada, y la llave ben garda.
Si haces planes para un año, planta arroz. Si haces planes para diez años, planta árboles. Si haces planes proyectando una vida entera, educa a las personas.
Ver es creer, pero sentir es estar seguro. Y cuando debemos sentir, pensamos.
A mala cama, buen sueño.
A cabo de cien años, marido, soy zarco o calvo.
Matar dos pájaros con una piedra.
Los pesos y los pesares, en algo son similares.
Retozos a menudo, presto llegan al culo.
Estas son lentejas; si quieres, las comes, y si no, las dejas.
El viento que el marinero quiere no sopla siempre.
Perdona el error, pero no lo olvides.
Al demonio y a la mujer nunca les falta quehacer.