La mujer y la guitarra para tocarlas hay que templarlas.
Dios le dio novia y el diablo le dará hijos.
Como chancho en misa.
Mejor es una medida que el Dios te conceda, que cinco mil logradas sin legalidad.
El espejo y la amistad siempre dicen la verdad.
A liebre ida, palos al cubil.
Cuando la puta hila y el rufián devana y el escribano pregunta cuantos son del mes, mal andan los tres.
La distancia hace a las montañas más azules.
Dios es omnipotente y el dinero su teniente.
A la mujer y a la guitarra, hay que templarla para usarla.
En todas partes tiene la semana su martes.
Ropa que mucho se cepilla, pronto raidilla.
Cuando el español canta, o ha llorado o no tiene blanca.
Cuando dios da pan duro, da dientes fuertes.
Cuando fueres yunque, sufre como yunque, cuando fueres mazo, pega.
Abanico calañés cuesta dos cuartos o tres.
La alegría alarga la vida.
Más que fuerza vale maña, que el ingenio nunca engaña.
Abril sin granizo, Dios no lo hizo.
A medida del santo son las cortinas.
Cuando el pobre lava, llueve.
El sol ablanda la cera y endurece la tierra.
A la mujer y al ladrón, quitarles la ocasión.
El mundo promete y no da, y si algo te da, caro te lo cobrará.
Lunes y martes, fiestas holgantes; miércoles y jueves, fiestas solemnes.
Si el mozo supiera y el viejo pudiera, ¿qué se les resistiera?
Cuando Abril se marcha lloviendo, Mayo viene riendo.
Amor con amor se paga, y lo demás con dinero.
Más ablanda el dinero que palabras de caballero.
Amor irresoluto, mucha flor y poco fruto.
El agua hace sudar; el vino, cantar.
Las oportunidades no se pierden, siempre hay alguien que aprovecha lo que uno deja pasar.
Querer es poder.
Vigila tus pensamientos pues se convertirán en palabras.
El viejo por no poder y el mozo por no saber, dejan las cosas perder.
Gotita a gotita, la sed crece y no se quita.
En el mundo no hay nada difícil siempre que el hombre tenga asiduidad.
Oficio que no sustenta tu vida, dale despedida.
El que depende de la mesa de otro, con frecuencia cena tarde.
El que estudia diez años en la oscuridad será universalmente conocido como quiera.
Amigo, no de mí, sino de lo mío, lléveselo el río.
Más vale maña que fuerza.
Bebido el vino, perdido el tino.
Marzo marcero, por la mañana rostros de perro, por la tarde valiente mancebo.
Ojo al dinero, que es el amor verdadero.
Quien miente, pronto se arrepiente.
Ni tan adentro del horno que te quemes, ni tan afuera que te hieles.
Buenas palabras no hacen buen caldo.
A padre ahorrador, hijo gastador.
Hablar con lengua de plata.