Hombre ambicioso, hombre temeroso.
Todo se andará si la vara no se rompe.
Llave que en muchas manos anda, nada guarda.
Blanco hielo, es de lluvia mensajero.
Amor, pocas veces da placer, y muchísimas dolor.
Hay quién está siempre ocupado pero nunca hace nada.
Al amigo no apurarlo ni cansarlo.
Barájamela más despacio.
Secreto entre dos lo sabe Dios, secreto entre tres, descubierto es.
Come poco y cena más poco, duerme en alto y vivirás.
Primero, pensar y después, hablar.
Buena cautela, iguala buen consejo.
Amistad que acaba, no fue nunca amistad.
Agua, Dios, el vino en bota y las mujeres en pelota.
La buena suerte, durmiendo al hombre le viene.
Da lo tuyo antes de morir, y dispónte a sufrir.
El allegar no es por mucho madrugar, sino por mucho trabajar y poco gastar.
Olla todos los días, a un santo cansaría.
El viejo pone la viña y el mozo la vendimia.
Un solo día de frío no basta para congelar el río a tres pies de profundidad.
A cada día su pesar y su esperanza.
El sol de Marzo temprano, es muy bueno para los campos.
En vísperas de viajar no te pongas a jugar.
A fullería, cordobesías.
La naturaleza proveerá.
Ventana abierta, pajaro que vuela.
Hay quien va a por lana y vuelve trasquilado.
No obstante madrugar tanto, amanece más temprano.
Los tejados viejos necesitan muchas reparaciones
Boda y cofradía, no es para cada día.
Hasta San Antón Pascuas son, y si las quieres alargar hasta la Virgen de la Paz.
No hay balanza tan recta que algún tiempo no se tuerza.
Un viejo amigo es una eterna novedad
Variante: En Febrero, pon obrero, mejor a finales que a primeros.
Lo que se aplazó, casi siempre se malogró.
Interesa a veces que tres y tres sean siete.
Quien ya muerto el burro pienso le echó, tarde acordó.
Hombre intranquilo vale por diez.
Cartera y reloj, el sueño del ladrón.
Ir y no volver, es como querer y no poder.
Año de pitones, año de cabrones.
Molinero de viento, poco trabajo y mucho dinero.
Cuando todo ha pasado, solo la verdad y el honor permanecen.
Un paso en falso se hace deplorar toda la vida.
Bienes de campana, dalos Dios y el diablo los derrama.
Del sabio, poeta y loco, todos tenemos un poco.
A la muerte ni temerla ni buscarla, hay que esperarla.
Guarda y ten, y te vendrán a ver.
Calvo vendrá que calvo me hará.
Lo mío, mío; y lo tuyo, de entrambos.