Lo que se da no se quita.
A mal viento va esta parva.
Carta cortés, cada dos renglones, mentiras tres.
Recordar es desandar, y lo que antes se vivió, volverlo a contemplar.
La vaca y la mujer, paren a la vez.
A la mañana el blanco y el tinto al serano.
A veces la diligencia aprovecha más que la ciencia.
Abstente de mudar los límites de los campos, para que un terror no te arrebate. Se satisface al Dios con la voluntad del señor (responsable) que establece los límites de la tierra arable.
Cuando como, no conozco; cuando acabo de comer, empiezo a conocer.
A quien cuida la peseta nunca le falta un duro.
El interés tiene pies y yo también.
El no hacer falta y el estorbar, juntos suelen andar.
Por lo que uno tira, otro suspira.
Empieza la tarea y luego termínala.
Cada uno tiene su cada una, y cuando no, la busca.
Gota a gota se forma el río.
Al pasar San Antón, sastres al sol.
Ayer putas y hoy comadres, según de donde sopla el aire.
Nunca te cierres la puerta, que el mundo da muchas vueltas.
Bárbara reina, bárbaro gusto, bárbara obra, bárbaro gasto.
Un copo de nieve no puede existir en una tempestad del fuego.
Guarda y no prestes; porfía y no apuestes.
Cuando escribas alguna carta, leéla despacio antes de enviarla.
Hay que poner las cartas sobre la mesa.
El mundo da muchas vueltas.
Bebo poco, más quierolo bueno.
De sabios es cambiar de parecer.
Descansa el corazón, contando su pasión.
A nadie has de decir cuánto tienes, dónde lo tienes, ni adónde piensas ir.
El que algo quiere, algo le cuesta.
Siempre que haya en este mundo amigos íntimos, estarán tan cerca como simples vecinos aunque se encuentren en los confines más remotos.
Nochecitas alegres; mañanitas tristes.
Ni Abril sin flores, ni juventud sin amores.
Al amanecer resbalos, y al anochecer charquies.
Sentarse en las cenizas entre dos banquillos
Por fin lo comprende mi corazón: escucho un canto, contemplo una flor: ¡Ojalá no se marchiten!
Mayo frío, año de mucho frío.
Fiar, en Dios y en otro no.
Amar y saber, todo no puede ser.
La vida es un deber a cumplir
Ni cuatro caballos galopando pueden recuperar la palabra empeñada.
Fantasía y pobreza, todo en una pieza.
Cada persona es dueña de su silencio y esclavo de su palabra.
Amor y guerra tienen batallas y sorpresas.
A cada pez le llega su vez.
Como vaya viniendo, vamos viendo.
La flor no se conserva roja cien días.
Casa y potro, que lo haga otro.
Haber sido "toriao" en muchas plazas.
El hombre propone y Dios dispone; viene la mujer y todo lo descompone.