Vino y mujeres, dan más pesares que placeres.
Lo que ésta ordenado en el cielo, forzoso ha de ser en el suelo.
Las palabras y las cerezas, unas asen de otras.
En alquimia y en casar gran ventura es acertar.
Oye lo que yo digo y no mires lo que hago.
A la mujer parida y a tela urdida, nunca le falta guarida.
El perdigón y el gallo, por Mayo.
Fue la negra al baño y tuvo que contar para todo el año.
El que trabaja, principia bien; el que ahorra acaba mejor.
Bigote al ojo, aunque no haya un cuarto.
Pecado callado, medio perdonado.
Afición que más daña que aprovecha, enseguida se desecha.
Abril hueveril; Mayo pajarero.
Buscarle la quinta pata al gato.
Loro viejo no aprende a hablar.
Lee antes de firmar y cuenta antes de guardar.
La ausencia mata el amor o centuplica su ardor.
Que sabe de amores, el que nunca se ha casado.
Ni ojo en carta, ni mano en plata.
Si te queda el saco.
Abájanse los estrados y álzanse los establos.
El gato y el ratón nunca son de la misma opinión.
La letra mata, el espíritu vivifica.
De hoy a mañana se cae una casa.
El mono vestido de seda mono se queda
La cabra siempre tira al monte.
Bien o mal, casado nos han.
Bueno es pan duro, cuando es seguro.
Lentejas,comida para viejas, quien quiere las come y quien no las deja.
Toma casa con hogar y mujer que sepa hilar.
El que fía, salió a cobrar.
Huerta sin agua, y mujer sin amor, no sé qué será peor.
Deja al maestro, aunque sea un burro.
El que parte y reparte toca la mejor parte
Si dices la verdad, ya tienes un pie en el estribo.
Lo poco bueno que tiene un hombre lo palparas en un solo día: toda su maldad oculta no la conocerás ni en cien años.
No gastés pólvora en chimancos.
Dame en qué elegir y me darás qué sufrir.
La mujer que no se casa, se seca como una pasa.
cuando señalas a alguien con tu dedo índice, hay tres dedos que te señalan a ti.
Rencillas entre amantes, mayor amor que antes.
Asno de gran asnedad, quien pregunta a una mujer su edad.
Cuervo con cuervo, no se quitan los ojos.
Ni el amor ni el poder necesitan compañía
Si alabas mucho tu caballo, tendrás que prestarlo.
Tienes que tener cuidado con lo que pides porque te lo pueden dar.
No se acuerda el cura de cuando fue sacristan.
Los bienes son para aquellos que saben disfrutarlos.
No dispongas para ti pesos con defecto: serán abundantes en penas por la voluntad del Dios.
Más vale ir harto a misa, que ayuno a vísperas.