Una vez terminado el juego el rey y el peón vuelven a la misma caja.
¡Mira que dicha, perder el asno y encontrar la cincha!.
Quien no estudia cuando es joven, lamentara cuando sea viejo el tiempo perdido.
Zumo de uvitas suaves, ¡qué bien sabes!.
Quien te aconseja comparte tu deuda
Casa sin hijos, higuera sin higos.
Cada poema un silbido, como los que el viejo aquel de mi bloque, lanzaba cada mañana en cuanto ponía un pie en la calle, por si el perro que había perdido hacía veinte años, andaba por los alrededores.
Llueve a cargas, que hecho está donde caigas.
Difama, que algo queda.
De bromas pesadas, veras lamentadas.
Cada cual es hijo de sus obras.
La esperanza no llena la panza.
Candil de la calle, obscuridad de su casa.
El trabajo entero de un año depende de un buen comienzo en primavera.
Olvidado y nunca sabido, viene a ser lo mismo.
Ojos que bien se quieren, desde lejos se saludan.
Al que madruga, Dios le ayuda.
En cada refrán tienes una verdad.
Algo tiene la fea, por donde el galán la desea.
El fracasado promete, el triunfador se compromete.
Chimenea nueva blanca unos días, y al cabo negra.
Dios te dé salud y gozo y casa con corral y pozo.
El buey, arando en la loma, trabaja para que otro coma.
Antes de que te cases, mira lo que haces, que no es mal que así desates.
Amistad, con todos; confianza, con pocos.
Putas y toreros, a la vejez os espero.
El amor mueve montaña.
Juventud con hambre quisiera yo, y vejez con hartura no.
Llegar al humo de las velas.
Todos estamos de visita en este lugar. Solo estamos de paso. Hemos venido a observar, aprender, crecer, amar, y volver a casa.
De copiosas cenas están muchas sepulturas llenas; pero de no cenar, muchas más.
Después de la liebre ida, palos a la cama.
Piensa con menos emociones y vivirás largos días.
Yo soy Duero, que todas las aguas bebo; si no es a Guadiana, que se va por tierra llana, y a Ebro, que no lo veo, y a Guadalquivir que nunca le vi.
En gran casa, a muchos el trabajo cansa.
Casa hecha, bolsa deshecha.
Siempre que puedas, mantente cerca de los que tienen buena suerte.
El abismo lleva al abismo
Quien bien quiere, tarde olvida.
Hace tiempo solía meditar durante muchos días seguidos, pero vivir un breve espacio de tiempo vale más; hace un tiempo solía ponerme de puntillas para mirar lejos, es mejor ampliar el propio horizonte subiendo a un montículo
En el verdadero amor es el alma la que abraza al cuerpo
Desengaños y sinsabores matan a los mejores.
Del avaro un solo bien se espera: que se muera.
Dinero ten, y a todo parecerá bien.
Enemigos grandes: vergüenza y hambres.
Una fábula es un puente que conduce a laa verdad.
Cartas cantan.
Encontré hoy, comeré hoy. Mañana? Bien... Dios es grande.
No existe felicidad sobre la tierra que no lleve su contrapeso de desgracias
¿Qué tiene mi hijo feo que no lo veo?.