Mejor sufrir una crisis de dinero, que de tisis.
La ofensa se olvida en una noche, el beneficio en un día
Otoño entrante, barriga tirante.
Saber uno los bueyes con que ara.
Vísteme despacio que tengo prisa.
Con pañuelo de seda vas a la arada, señal de tener mucho o no tener nada.
Cuando se ocupa demasiado tiempo en algo o se pierde el tiempo inútilmente.
Pan y vino, un año tuyo, y otro, de tu vecino.
Una vez te casarás, pero mil te arrepentirás.
Pájaro y flor, en abril buscan su amor.
La tercera es la vencida"
Desayunar como rey, almorzar como príncipe, y cenar como mendigo.
Un consejo sin ayuda es como un cuerpo sin alma
Los actos son los frutos; las palabras las hojas.
Nunca segundas partes fueron buenas.
Las apariencias engañan.
Ir por lana y volver trasquilado.
El orgullo ciega por unos instantes, dejando recuerdos indelebles
Antes de iniciar la labor de cambiar el mundo, da tres vueltas por tu propia casa.
El primer amor nunca se olvida
Quien casa con mujer bella, de su honra se descasa.
Suegra, ni de barro es buena.
El consejo a posteriori es como la lluvia tras la cosecha
La vida no es senda de rosas.
El corazón que sabe temer sabe acometer.
Quien guarda el manjar que tiene, se le va, o se le reviene.
El casado casa quiere.
Hay miles de miserias en un solo amor
A quien se viste de lo ajeno, le desnudan en concejo.
A casa del amigo rico, irás siendo requerido, y a casa del necesitado, irás sin ser llamado.
El mundo es de los audaces.
Zurcir y remendar y mejores tiempos esperar; y si no vinieren, será lo que Dios quisiere.
El que come y no da, en el cielo lo verá.
Arriba canas y abajo ganas.
¡Quien sabe cuántos enemigos tienes en torno a la mesa!.
El hombre no puede saltar fuera de su sombra.
Tres cosas echan al hombre de su casa: El humo, el frio y la mala esposa.
Nadie se acuesta sin aprender cosa nueva.
Andarse por las ramas.
Lo que se deja al tiempo es del tiempo
A buen amigo buen abrigo.
Después de comer, duerme la siesta; y pasea después.
El que se fue y regreso, su nido ocupado hallo.
Días que pasan de enero, ajos que pierde el ajero.
Contigo, pan y cebolla.
Callen barbas y hablen cartas.
Deja lo afanado y toma lo descansado.
Una vez terminado el juego el rey y el peón vuelven a la misma caja.
Quien no estudia cuando es joven, lamentara cuando sea viejo el tiempo perdido.
Sufre callando lo que no puedes remediar hablando.