Quien presume de aventuras tiene más ganas de trofeos.
A barriga llena, corazón contento.
Quien está presente sigue viviendo; quien se ausenta lo tienen por muerto.
De buenas en el juego, de malas en El amor.
Te conozco mascarita
La amante que te concede su cuerpo y no su corazón, te regala rosas sin espinas.
Más doblado que carpa de camión.
Por andar recosechando otras milpas, cosechan las tuyas.
Cada loco con su tema.
Barre la nuera, lo que ve la suegra.
Quien te conocio ciruelo y ahora te ve guindo.
En el horizonte de las tierras bajas un altozano parece una montaña
Se van con quien, las cartas y las mujeres.
Ni mozo dormidor, ni gato maullador.
Peores nalgas tiene mi suegra.
La sugestión obra.
Desventuras y penas, a nadie le importan las ajenas.
Cuando un perro ladra a una sombra, mil perros más hacen de ella una realidad.
Un amigo vale cien parientes
Con tripas vacías, no hay alegrías.
Saco de yerno, nunca es lleno.
Aire de Levante, agua delante.
Los extremos nunca son buenos.
En amores: Corazones y en Empedradas: Zapatos.
Interesa a veces que tres y tres sean siete.
Querer es poder.
Andar el tiempo y vernos hemos.
Cada día tiene su refrán y su afán.
Palabras blandas te pondrán en andas.
Si quieres hacer reír a Dios, ¡Cuentale tus planes!.
Lecho y pan tener seguros, aún cuando sean algo duros.
A mi amigo quiero por lo que de él espero.
El perro, mi amigo; la mujer mi enemigo; el hijo, mi señor.
Disfruta cada momento porque la vida es corta.
Debajo de la mata florida, está la culebra escondida.
El asno solo en la muerte halla descanso.
Hacer una cosa en un avemaría.
Cojo, y no de espina, no hay ruindad que no imagina.
El corazón tiene forma de urna. Es un recipiente sagrado lleno de secretos
Paralelo corriendo, tierra encontrando.
Labor de Mencia, murmurar de noche y holgar de día.
Pan de días dos, vino de años tres, y Venus, cada mes.
Si el bueno sufre y el malo prospera, se siente el deseo de hacer mal las cosas.
Fraile que pide por Dios, pide para dos.
El que carece de ideas, hace suyas las ajenas.
Hay más días que sandías.
A casa de tu tía, más no cada día.
El peor enemigo es una felicidad demasiado prolongada
Se conoce la cara de una persona, pero no su corazón.
La vida es una cuarentena para el paraíso.