De tarde madrugar y tarde casar, arrepentirte has.
Cuervos vienen, carne huelen.
Cuatro cosas hay que nunca vuelven más: una bala disparada, una palabra hablada, un tiempo pasado y una ocasión desaprovechada.
El que sacrifica su conciencia a la ambición quema una pintura para obtener las cenizas.
Buey amarillento, poco andar y mucho pienso.
El suspiro de una joven se oye desde más lejos que el rugido de un león.
El que mucho se despide, pocas ganas tiene de irse.
Felicidad de hoy, dolor de mañana
Si guardo una ramita en mi corazón, el pájaro cantor vendrá hacia mí.
Consejos a viejas y pláticas a gitanos, trabajos vanos.
Ojos que los vieron ir, no los verán volver.
Buena es la nieve que en su tiempo viene.
Te lo digo a ti, mi nuera; entiendelo ti mi suegra.
Desee bien, sea bueno.
Llenarle la cuenca a alguien.
A lo que no puedas, no te atrevas.
Quien bueyes ha perdido, cencerros se le antojan.
El que algo quiere, algo le cuesta.
Se conoce a sí mismo aquel que vive en armonía con el universo navajo.
Más vale ser desconfiado, que amanecer engañado.
Nadie ha visto el día de mañana.
Quien a heredar aspira, larga soga estira.
Jugar la vida al tablero.
Quien de joven come sardinas, de viejo caga las espinas.
Repara en la casa ajena, y hallarás chica tu pena.
Dios en el cielo, en la tierra, el dinero.
La ilusión del cazador, a una mentira otra mayor.
Buenas cuentas, conservan amistades.
Las prendas de ropa son alas.
Del joven voy, del viejo vengo.
Ira de hermanos, ira de diablos.
Hay tres cosas que nunca podran recuperarse: la flecha lanzada, la palabra dicha y la oportunidad perdida.
Cuando debes elegir entre varios caminos, elige siempre el camino del corazón. Quien elige el camino del corazón, no se equivoca nunca.
El que da, no debe volver a acordarse, pero el que recibe, nunca debe olvidar.
El que del campo viene, cenar quiere.
Vivir cada uno como querría morir, ése sería buen vivir.
Al buen amanecer no te lo dejes perder.
Una tormenta de arena pasa; las estrellas permanecen.
Esperanza que consuela, que no muera.
El pan con ojos, el queso sin ojos, y el vino que salte a los ojos.
Si has perdido algo hazte a la idea de que se lo has dado a un pobre
Cada tierra bien su fruto lleva; más no el que tu quieras.
Después de haber recorrido el mundo entero en busca de la felicidad, te das cuenta de que estaba en la puerta de tu casa.
Sauquera en flor, perdigacho en amor.
Si vences la desesperación vencerás otras batallas
A cada lechón le llega su noche buena.
Quien busca encuentra, aunque otra cosa sea.
Los amores se van, los dolores se quedan.
En amores, los que huyen son vencedores.
Todo lo que me gusta es pecado o engorda.