No hay día tan lueñe que presto no este presente.
Dichoso quien escarmienta en cabeza ajena.
De amores el primero, de lunas las de enero.
Si camina de noche y pica, en el corazón siente una cosita.
Una cosa piensa el borracho, y otra el cantinero.
Si te señalo la luna, no te quedes mirando mi dedo.
Lo que dejes para después, para después se queda.
A beber y a tragar, que el mundo se ha de acabar.
Las grandes almas tienen voluntades; las débiles tan solo deseos.
La buena jornada empieza muy de mañana.
Quien madruga ojeras tiene.
Voy a ir hacer un mandado.
A llorar al cuartito.
Quien pide para candela, no se acuesta sin cena.
Se heredan dinero y deudas
Del joven voy, del viejo vengo.
Quien a mano ajena espera, mal yanta y peor cena.
El que a las once no ha “bebío”, viene el Diablo y le dice: “Esto es mío.”.
Ron, ron; tras la capa te andan.
El que no madruga con el Sol no goza del día.
Ten tu arca bien cerrada, y la llave ben garda.
Cada uno habla de la feria, según le va en ella.
Cojo con miedo, corre ligero.
Quien anda con buenos, parece uno de ellos.
Pobre con rica casado, marido de noche y de día criado.
A casa del amigo rico, irás siendo requerido, y a casa del necesitado, irás sin ser llamado.
Amor, tos y fuego, descúbrense luego.
El que la sigue la consigue.
Mucho decir veremos, pero nunca vemos.
Juventud con hambre quisiera yo, y vejez con hartura no.
Quien a heredar aspira, larga soga estira.
En el horizonte de las tierras bajas un altozano parece una montaña
Estar en tres y dos.
Mientras comemos, ¡qué buenos semos!; cuando ayunamos, ¡qué mal andamos!.
Una en el papo y otra en el saco.
Confía tus secretos a un amigo y te tendrá cogido por el cuello
Obrita que en sábado viene, puntadita de a palmo y salto de liebre.
De sol de tarde, Dios te guarde.
Lo que siembras cosechas.
La mariposa nocturna se precipita al fuego.
Come y bebe, que la vida es breve.
Lo que se hace de noche sale de día.
Cayendo el muerto y soltando el llanto.
Una persona que se cambia de ropa siempre se oculta mientras se está cambiando.
Viento del solano, agua en la mano.
El que espera desespera.
El gozo en el pozo.
El hombre que desea estar tranquilo ha de ser sordo, mudo y ciego.
Dale Juana con la canasta (cuando alguien insiste mucho con un tema en particular)
Hay quien va a por lana y vuelve trasquilado.