Barba roja, mucho viento porta.
Lengua del mal amigo más corta que cuchillo.
Ande o no ande, la burra grande.
El vientre lleno aunque sea de heno.
Castígame mi madre, y yo trómposelas.
Haz bien, no te arrepientas, haz mal, te esperará a la vuelta de la esquina.
Cuando te vi venir dije: "A por la burra viene".
La del sastre de Campillo, que cosía de balde y ponía el hilo.
Si quieres vencer, aprende a padecer.
Al barrigón, no le vale faja.
La mujer y el Diablo siempre tienen que hacer algo.
Si el mozo supiera y el viejo pudiera, ¿qué se les resistiera?
Cuando el gato se va, los ratones dirigen el kolo.
Hacer la del cura Gatica; predica pero no practica.
Dios me dé contienda con quien me entienda.
El que quiere a la col, quiere las hojas de alrededor.
La palabra hablada escrita perece; la palabra escrita perdura.
El no hacer falta y el estorbar, juntos suelen andar.
La espuela chuza más bueno, cuando el caballo es ajeno.
Lo prestado, es primo hermano de lo dado.
Buenas y mejores, por falta de seguidores.
El hombre ladino, estando entre extraños no bebe vino.
Lobos de la misma camada.
Araña de día, carta o alegría.
A los que Dios ayunta, el diablo no los separa.
El que siembra odio, cosecha tempestades.
La cabra siempre tira al monte.
Ofrecer el oro y el moro.
Atente al santo y no le reces.
Cuando la borrica quiere correr, ni el borrico la puede detener.
Placer para los curas: abrir cada día la sepultura.
Al hombre aguado, mirarle de lado.
¿Qué estás tomandooo ? Gallo, nuestra cerveza.
Callar y callemos que todos de barro semos.
Quien en tierra ajena muere, doblada pena tiene.
Camaron que se duerme se lo lleva la corriente.
La buena hilandera en invierno acaba la tela.
Dejar al gato con el pescado.
Zurcir y remendar y mejores tiempos esperar; y si no vinieren, será lo que Dios quisiere.
Amor con casada, solo de pasada.
Cortesía de boca, gana mucho a poca costa.
Tres a uno métenle la paja en el culo.
El pícaro y el villano, la pagan tarde o temprano.
Freídle un huevo, que dos merece.
El muerto y el arrimado, a los tres días apestan.
Come, que de lo yuyo comes.
Quien bien quiere a Beltrán, bien quiere a su can.
Variante: Si la envidia fuese tiña, ¡qué de tiñosos habría!.
El arco al poniente, desunce los bueyes y vente.
Las frutas lozanas, incitan las ganas.