Oficio que no sustenta tu vida, dale despedida.
En cada mujer hay una reina. Hable con la Reina y la Reina responderá.
Jugador de mingo, pagador de mesas de domingo a domingo.
Tripas llevan piernas.
Con rastra y soltera, tenla por ramera.
O bien o mal, va a lo suyo cada cual.
Quien tiene alforjas y asno, cuando quiere va al mercado.
Más debes guardarte de la envidia de un amigo, que de la emboscada de un enemigo.
El que quiere mentir, alarga los testigos.
El siguiente vicio es la mentira, si el primero son las deudas.
Puerco no se rasca en javilla.
El aprender es amargura; el fruto es dulzura.
El infortunio pone a prueba a los amigos y descubre a los enemigos.
Piensa la araña que todos son de su maña.
Buena vida, padre y madre olvida.
Al buen sordo, pedo gordo.
La iglesia abierta y el sacristán en la puerta.
Nada sabe su violín y todos los sones toca
Bien mereció papilla quien se fió de Mariquilla.
El que al sentarse dice "¡ay!" y al levantarse dice "¡upa!", no es ese el yerno que mi madre busca.
Siete le daban al tocho, y el quería ocho.
A mal pisto, buena sangre de Cristo.
Aún queda el rabo por desollar.
La sarna que no pica, a nadie mortifica.
Carajadas de San Lucas, pendejadas de San Juan.
Halagos a la casada pronto la hacen más mala.
Quien no pasa por la calle de la Pasa no se casa.
Premio del trabajo justo, son honra, provecho y gusto.
Amores, dolores y dineros, no pueden estar secretos.
Canta zurrón, canta, si no, darte he una puñada.
Leche y vino, veneno fino.
El amor: todo lo sufre, todo lo espera.
Después de perdido el barco, todos son pilotos.
Una imprudente palabra, nuestra ruina a veces labra.
Según el sapo es la pedrada.
No te de Dios pleitos, aunque tengas derecho.
Madre piadosa hace hija asquerosa.
Pelean los toros, y mal para las ramas.
¿Quien me llama puta sino quien me ayuda?.
Si la suerte quiere ir a ti, la conduciras con un caballo, más si quiere irse romperá una cadena.
Mala es la hembra, peor es la sed; si una mata, otra también.
El vendedor de habas siempre dice que cuecen bien.
Alábate, Juan, que si no te alabas no te alabarán.
Los amantes que se pelean, se adoran
De juez de poca conciencia, no esperes justa sentencia.
Aviniente y crudo, que así lo quiere el cornudo.
Cantando se van las penas.
La barriga llena da poca pena.
Conejos y liebres vendo, porque los prendo.
Un maravedí sobre otro llegan a comprar potro.