Quien siembra, siega.
Ajuar de la forastera: dos estacas y una estera.
Aunque suegro sea bueno, no quiero perro con cencerro.
La suegra, ni aún de azúcar es buena.
Quien ruega al villano, ruega en vano.
A los desgraciados les salen gusanos en la sal
Allá vayas, casada, donde no halles suegra ni cuñada.
El más cristiano se alegra, si se le muere la suegra.
El que asierre yarumos, que aguante las hormigas.
Que cada sacristán doble por su difunto.
El que se va para Aguadilla pierde su silla. Y el que de Aguadilla viene su silla tiene.
Quien escurre el bulto, se evita el insulto.
Variante: En caso de duda, que sea yo la viuda.
Quien siembra llorando, siega cantando.
Nunca faltan rogadores para mitigar las penas.
A buenas ganas, huelgan las salsas.
Los padres a brazadas, y los hijos, a pulgadas.
El agraviado, nunca desmemoriado.
Es preferible sufrir un agravio que causarlo.
Abriles y condes, los más traidores.
Tres sacos son necesarios para tratar con un abogado: un saco de papeles, un saco de paciencia y un saco de dinero.
Hacienda de señores, se la comen los señores.
Mas trucho que el cacun vendiendo josting.
Tales son migas de añadido, como mujer de otro marido.
La mejor suegra, la muerta.
Sumisiones anticipadas, pretensión parecen.
Putas y frailes andan a pares.
Más vale mendrugo que tarugo.
Hacerte amigo del juez
Alguacil en andar y molino en moler, ganan de comer.
Galga salida, a liebre parida.
Reunión de zorras, perdición de gallinas.
Quien virtudes siembra, fama siega.
Cada puta hile y devane y el rufián que aspe.
El gorrón tiene que ser sufrido.
Quien siembra favores, cosecha rencores.
Arrimar uno el ascua a su sardina.
El arado rabudo, el arador, barbudo.
Gracias fuera de sazón, desgraciadas son.
Reyes y mujeres no agradecen.
Súfrase y no se reprenda lo que excusar no se pueda.
Julio, triguero, Septiembre, uvero.
Si tienes alubias, garbanzos o lentejas? ¿de qué te quejas?
Peores nalgas tiene mi suegra.
Madrastras, reniego de ellas y de su casta.
Juan Segura vivió mucho años
Mira a tu suegra, así será tu mujer de vieja.
Pa'trás como las del marrano.
Burlas pesadas, ni para viejas ni para casadas.
Un hombre es juzgado por la compañía que lo rodea.