Mujer y sardiña, ni la mayor ni la más pequeniña.
Las más suaves angarillas, también matan las cosquillas.
Toma casa con hogar y mujer que sepa hilar.
La mujer de un hombre sospechoso tiene cuarenta hombres como esposos
Los amantes de Teruel, tonta ella y tonto él.
Abierto el cajón, convidado está el ladrón.
Entrañas y arquetas, a los amigos abiertas.
Nos avergonzamos de reconocer lo que le debemos al azar: de todos los benefactores, el azar es el que recibe más ingratitud
En pedregal no siembres cereal.
Naranjas y mujeres, den lo que ellas quisieren.
La amiga y la espada antes dada que prestada.
Antes con buenos hurtar que con malos rezar.
De cornudo o de asombrado, pocos han escapado.
Da a los ricos lo suyo, a los pobres lo tuyo.
Ya están las migas en la poyata, y el que se descuide no las cata.
Hay gente bien, en la lata, y mucho guache con plata.
El bebedor fino, a sorbitos bebe el vino.
La zorra suele predicarle a las gallinas: hermanas mías.
A la vejez se acorta el dormir y se alarga el gruñir.
A Seguro se lo llevaron preso
A la mujer búscala delgada y limpia que gorda y guarra ella se volverá.
Gitano no saca la suerte a gitano.
Tanto pedo para cagar aguado.
A liebre ida, palos al cubil.
Idas sin vuelta, el hombre a la horca, el pan de pastores y los potros a la feria.
Escatimar y dar a putas.
Zanahoria y nabo, buenos casados.
Es de sabios cambiar de mujer.
Cada cual ha de llevar su carga.
Amigos que no dan y parientes que no lucen, a pelotazos que los desmenucen.
La hija paridera, y la madre, cobertera.
Más bien duerme el deudor que su acreedor.
Gallo, caballo y mujer por su raza has de escoger.
Atrás viene quien las endereza.
A la sombra del gitano, medra el villano.
El labrador entre dos abogados, está como el pez entre dos gatos.
Que bien va la Virgen y los cucuruchos bien clavados.
Una vez se engaña a un gitano, dos a ningún cristiano.
Al hierro el orín y la envidia al ruin.
Si te pica el alacrán, busca cura y sacristán.
La mujer el pan amasa y el viejo mande en casa.
Nieve en Febrero, hasta la siega el tempero.
Entre padres e hijos no metas los hocicos.
Juzga el ladrón, en su saña, a todos por su calaña.
A confite de monja pan de azúcar.
Lo que se dá no se quita porque el diablo te visita.
Las desgracias vienen juntas, y las gracias muy espaciadas.
Por lo que uno tira, otro suspira.
Tal para cual, Pascuala con Pascual.
Tres mujeres y un ganso hacen mercado.