Costumbres hacen leyes, que no los reyes.
Haga lo que dice su profesor pero no el qué él hace.
Fruta prohibida, más apetecida.
Los ladrones no pueden robar el amor, pero a menudo el amor vence ladrones
Reniego de la viña que torna a ser majuelo.
Al viejo pelele, todo le duele.
Pan duro, pero seguro.
De todas maneras, aguaderas.
El mozo perezoso, por no dar un paso da ocho.
mas puto ke joakito dandole a un ornitorrinco africano en celo.
A quien en su casa era un diablo, cuando se ausenta, tiénenlo por santo.
En el modo de partir el pan se conoce al que es tragón.
Haber sido cocinero antes que fraile.
Viejos los cerros y reverdecen
A burro negro, no le busques pelo blanco.
El que de servilleta llega a mantel, Dios nos libre de él.
Buey sin cencerro, piérdese presto.
Quién defiende su tiempo, defiende su dinero.
Ajo sal y pimiento y lo demás es cuento.
Cuando tengas un convidado, añade algo a lo acostumbrado.
A rocín viejo, cabezada nueva.
Más tira coño que soga.
El joven conoce las reglas pero el viejo las excepciones.
Calentar el horno para que cueza otro, es de hombre bobo.
Más vale mendrugo que tarugo.
Hijos tienes, nueras tendrás, cuando te descuides en la calle te verás.
Ajo, agua y resina; a joderse, aguantarse y a resiganrse.
Cada uno es muy libre de hacer de su capa un sayo.
Cuando el vil enriquece, no conoce hermano ni pariente.
Por San Martino, mata el pobre su cochino.
Las gaviotas, mientras más viejas más locas.
Canta zurrón, canta, si no, darte he una puñada.
El ingrato por un favor, coces cuatro.
No pica la abeja a quien en paz la deja.
De trigo o de avena, mi casa llena.
El que con cojos anda se llama bastón.
Anda a chinga a otro lado mejor..
Uno es el que trabaja y otro el que se lleve la ganancia.
El que tiene ovejas, tiene pellejas.
A la prima, se le arrima.
Hasta la muerte, todo es vida.
La mula de los Robledos, es mero sudor y pedos.
El que las sabe, las tañe.
No hable de cuerdas en casa de un hombre colgado.
El vergonzoso se muere de hambre entre dos panes.
El canalla es el que hace el agravio, no el que lo soporta.
El queso pesado, y el pan liviano.
Estas son lentejas; si quieres, las comes, y si no, las dejas.
Tiene la cola entre las patas
No sea una mujer tan bella como para matar ni tan fea como para asustar