El duro del casado vale dos cincuenta.
Desdicha es hacer comida para dos y comer tres.
Sacar la brasa con la mano del gato.
Doncellita, ¿a quién querrás?. A quien me quiera llevar.
La mujer siempre es más lista que el hombre que la conquista.
Pescador de anzuelo, a su casa vuelve con duelo.
Por agarar una silla, el político promete villas y castilla.
Mas trucho que el cacun vendiendo josting.
El oficial hace la obra, y el maestro la cobra.
Guárdese el cojo y no eche la capa al toro.
El avaro se roba a sí mismo. El pródigo, a sus herederos.
Variante: Sacristán que vende cera y no tiene colmenar, o la saca de la oreja o la roba del altar.
Antes muerte que vergüenza.
Mal su bolsa defiende quien al fiado vende.
Polo san Andrés, quen non ten porco mata á muller. Por San Andrés, quien no tiene cerdo mata a la mujer.
Quien se quemare, que sople.
Franqueza, la del gallo; que convida a veinte gallinas con un grano.
Más te sacará del apuro un real tuyo que un duro del vecino.
A falta de hombres buenos, a mi padre hicieron alcalde.
Los tontos consiguen las mejores cartas
Cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía.
Juego de manos, rompedero de ano.
Vaca de muchos, bien ordeñada y mal alimentada.
Dar a la tierra el grano, para que retorne la mazorca.
El buen nabo, por Santiago tiene cabo.
Ladran, pues cabalgo.
Tras cada pregón, azote.
El que de treinta no sabe y de cuarenta no tiene, no lo aguarde si no es que herede.
Matanga dijo la changa.
Casa revuelta, huéspedes espera.
A quien a buen culo se arrima, buenas hostias le propinan.
Ve a menudo a casa de tu amigo, porque la maleza puede borrar el camino.
La mula feliz la pasa: fornica y no se embaraza.
El pan, con ojos, el queso ciego, y el vino añejo.
Ten rebaño de cabras, si hay muchos hijos para guardarlas.
Con la mujer y con la mar hay que saber navegar.
Hacer la plancha.
A la mujer y a la guitarra, hay que templarla para usarla.
Machuco le dijo a Vargas: parejitas van las cargas.
Se tragó el mate con bombilla y todo.
Hacer algo de cayetano.
Pan y vino andan camino, que no mozo garrido.
A Salamanca, putas, que llega San Lucas
No hay más araña que la que teje.
La mujer te cambia hasta el modo de caminar.
Tus hijos harán contigo, lo que tú hicieres conmigo.
De Gumiel, ni ella ni él; y si es de Izán, ni aún el pan.
Que dulce queda la mano al que da.
Cada día un grano pon, y harás un montón.
En casa del hortelano, siempre es más gordo el marrano.