Muchos componedores descomponen la novia.
A liebre ida, palos al cubil.
La amante que te concede su cuerpo y no su corazón, te regala rosas sin espinas.
Bendita la casa aquella que huele a antiguo toda ella.
¡Qué grande será la madre, que hasta Dios quiso tener una!.
Moza de mesón, no duerme sueño con sazón.
Pan de panadero y agua de regato, hincha la barriga y estira el espinazo.
Cantarillo que muchas veces va a la fuente, o deja el asa o la frente.
¿Quién le pone el cascabel al gato?.
Fraile junto a doncella, ojo con él y ojos con ella.
A la mejor cocinera, se le va un tomate entero.
El vino debe tener tres prendas de mujer hermosa: buena cara, buen olor y buena boca.
Este se mete como Juan por su casa.
Lo que escatimes a tu mujer, no lo gastes en beber.
La morena, de azul llena.
Hoy te lo dice tu amiga.
Lo que se aprende en la cuna siempre dura.
Llámale a vino, vino, al pan, pan y todos se entenderán.
Maldigo el diente que come la simiente.
Sueño sosegado no teme nublado.
Es más larga que la cuaresma.
Sigue la senda, aunque dé rodeos; sigue al jefe, aunque sea viejo.
Serás el amo, si tienes la sartén por el mango.
Buena romería haz, quien a su casa pone en paz.
El cura, cuando muere un rico, mata un buen cochino.
Las palabras conmueven, pero el ejemplo convence y arrastra.
Dice el puerco: "dame más"; dice el amo: "ya verás".
Mi mujer y yo éramos felices... hasta que nos conocimos.
Cuando en casa engorda la moza, y al cuerpo el bazo, y al rey la bolsa, mal anda la cosa.
Chimenea nueva blanca unos días, y al cabo negra.
Si tienes alubias, garbanzos o lentejas? ¿de qué te quejas?
Debajo de mi capa, mate al Rey.
Viva cada cual como quisiere y yo como pudiere.
Iba en su yegua y preguntaba por ella.
Si a tu vecino quieres mal, mete las cabras en su olivar.
La mujeres es más lista que el hombre que la conquista. e La mula y la mujer son malos de conocer.
El sastre de fama, conoce la trama.
La mujer es como la huella: Siempre parece mejor la de al lado.
Con el rey me eché, más puta me quedé.
Al perro muerto, échale del huerto.
A quien habla a tus espaldas, el trasero le responde.
El amor es ciego y el matrimonio devuelve la vista.
El burrito siempre busca pastito tierno.
Apenas si ha nacido, y ya quiero marido.
El vino en bota, y la mujer en pelotas.
Quien calla otorga
La costumbre de jurar y jugar, mala es de dejar.
A quien presta su frazada, le toca aguantar la helada.
Al que le caiga el sayo, que se lo ponga.
A la moza y a la mula, por la boca le entra la hermosura.