Araña muerta, visita cierta.
Casado a los cincuenta, no llegarás a los sesenta.
Niña, no te desesperes, que el que ha de ser para tu, ni se casa ni se muere.
Alábate, Pedro; alábate, Juan; que si no la haces tú, nadie lo hará.
Mira a quien está sobre ti como a tu padre, y a quien está debajo como a tu hijo.
Despedida de borrachos.
Hacer la de Lucas Gómez; tu te la traes, tu te la comes.
Quien a mano ajena espera, mal yanta y peor cena.
Bien aprende quien buen maestro tiene.
Cuando el vil está rico, no tiene pariente.
Darle castañas al castañero, tiene salero.
Saber demasiado es envejecer prematuramente.
Al papel y a la mujer, lo que le quieran poner.
¿Queres dormir al sueño?
Aguardiente arrancarejas, no la bebas.
Caro compró el que rogó.
A quien Dios quiere bien, la casa le sabe.
Trata con escama y tino a los que no beben vino.
Le dijo el grajo al cuervo: quítate allá, que tiznas.
En casa del carpintero, zuecos de hierro.
Bocado de pan, rajilla de queso y a la bota un beso, hasta la cena te tendrán en peso.
Más maestra es la adversidad que la prosperidad.
El alcalde de mi pueblo, ¡qué burro tiene que ser!, para mandar en nosotros, que semos más burros que él.
Ijurra, ¡no hay que apurar la burra!.
Repara en la casa ajena, y hallarás chica tu pena.
Labrar en barbecho, es labrar necio.
Niño con siete niñeras se queda ciego.
Quien quita lo que da, al infierno va.
Si tu vida es dulce, haz mermeladas.
La tierra que me sé, por madre la he.
Más vale una mala boda que un buen entierro.
La casa de Celestina, todos la saben y nadie la atina.
Mujer, viento, tiempo y fortuna, presto se muda.
Mala noche y parir hija.
Costumbre hace la ley.
Sirva de algo mientras se muere.
Guay de gachas, a tal hora comidas y con punta de alfiler.
Quien tras putas anda y su hacienda les da, en el hospital parará.
Ya vienen los dos hermanos, Moquita y Soplamanos.
El funcionario más ducho, mejor maneja el serrucho.
Viejo que buen vino bebe, tarde muere.
Para el particular, paso regular. Para el contratista, vista. Para el Ayuntamiento, paso lento. Pa la Diputación, buena canción. Pal Estáu, echáu.
Quien hace malas, barrunta largas.
Quien discretamente se cura, más dura; quien se cura y se curetea, su muerte desea.
Chica centella gran fuego engendra.
A bestia loca, recuero modorro.
Dale un huevo al codicioso, y te pedirla gallina.
Cuarentón y solterón... ¡que suerte tienes cabrón!.
Poco a poco hila la vieja el copo.
Ayer putas y hoy comadres, según de donde sopla el aire.