El silencio es el muro que rodea la sabiduría.
Dos hambrientos a un pan, mal trato le dan.
Peca igual el que mata la vaca, como el que le agarra la pata.
No hay primera sin segunda
Locura es dar consejos a un enemigo; pero más locura todavía es tomarlos de él.
Quien a hierro hiere, a hierro muere.
Variante: Caridad y amor, no tocan tambor.
Vicio es callar cuando se debe hablar.
Don López, que mata siete de un golpe.
Quien en Febrero no escarda, ¿a qué aguarda?.
Cuando el abad está contento, lo está todo el convento.
Vale mucho más morir intentándolo que vivir toda tu vida lamentándolo.
A quien tiene malas pulgas, no le vayas con burlas.
El mejor escribano echa un borrón.
El burro de San Vicente carga la carga y no la siente.
A tu mesa ni a la ajena, no te sientes con la vejiga llena.
El frío conoce al desnudo y el mosco al arremangado.
Jugar a las cartas vistas.
En Diciembre, se hielan las cañas y se asan las castañas.
El que llora su mal, no lo remedia
Más vale feo y bueno que guapo y perverso.
En alquimia y en casar gran ventura es acertar.
Recuérdalo bien Mamerto, todo pirata no es tuerto.
A donde fueres haz lo que vieres.
Juego mayor quita menor.
Flor de almendro, hermosa y sin provecho.
La justicia no corre, pero atrapa.
Chico catorceño, come como grande y trabaja como pequeño.
En casa del músico, todos saben cantar.
Hasta el más capón se los hecha al hombro.
Con buen queso y mejor vino, más corto se hace el camino.
El rábano, malo para el diente y peor para el vientre.
Para mi cualquier petate es colchon.
Por Navidad, dichoso el que ve su hogar.
El amor vence todo.
Ni mejor porque el concejo lo pide, ni peor porque lo olvide.
Los años nos enseñan muchas cosas que los días ignoran
La ruana no es para el primer aguacero
De arriero a arriero no pasa dinero.
Cuando siembres siembra trigo que chícharos hacen ruido.
Hasta las penas severas, con plata son llevaderas.
El ciego y el ignorante, tienen el mismo talante.
Quien se va lejos, vivo está y le tienen por muerto.
Tu colmenar no catar, hasta no vendimiar.
Al roble no le dobles.
Quien cava en noviembre, el tiempo pierde.
El terco que se empecina, al fin descubre la mina.
El yerro encelado, medio perdonado.
El que sabe sabe y el que no es empleado publico.
La fortuna, a los necios ama y a los sabios desama.