Carga que place, bien se trae.
El hambre y la suerte esquiva, son fuentes de la inventiva.
En el pedir no hay engaño.
Fiambre y fiado, saben bien, pero hacen daño.
Sopas y morder, no puede ser.
Buena fama es buena cama.
Mala yerba, mucho crece.
En pelea de garañones, pierden siempre los patrones.
La mejor bellota es para el peor marrano.
Los rincones para los gatos, y las esquinas para los guapos.
Boca que no habla, Dios no la oye.
A la gallina apriétale el puño y apretarte va el culo.
Hasta al de más discreción, la plata lo hace soplón.
A buen entendedor, pocas palabras bastan.
Desde el día de santa Catalina o nieve o barro
Frijoles con coles, pedos a montones.
Cochino matado, invierno solucionado.
El niño engorda para vivir, y el viejo para morir.
El que se enoja pierde.
Boca sucia no habla limpio.
Avanza, avanza; que la juventud no se cansa!
Nada falta en los funerales de los ricos, salvo alguien que sienta su muerte.
Secreto entre mujeres, secreto no eres.
Tanto nadar para morir en la orilla.
Quien va a Castilla y deja Aragón, trae dolor de corazón.
A nave rota, todo tiempo es contrario.
Una rata dentro de una tinaja.
Otra de esas y me subo el cierre.[relevancia dudosa]
Para lo malo, de peña; para lo bueno, de cera.
Blanco y en botella, leche.
En cojera de perro y en lágrimas de mujer, no has de creer.
A perro viejo no hay tus tus.
Cuentas claras, amistades largas.
El chisme agrada, pero el chismoso enfada.
No es gallina buena la que come en casa y pone fuera.
¿Qué haces, bobo?. Bobeo: escribo lo que me deben y borro lo que debo.
Moro viejo no puede ser buen cristiano.
Quien descubre la alcabala, ése la paga.
A casa de mi novia llevé un amigo: él se quedó adentro y yo despedido.
Nunca falta un borracho en una vela.
Ahorra, ahorrador para que gaste el gastador.
Si hay miseria, que no se note
No te mofes de los viejos, que de ellos no estamos lejos.
Gran tocado y chico recado.
El pasajero se conoce por la maleta.
Lo mejor que hizo Dios fue un día detrás del otro.
En apagando el candil, guapas y feas van por el mismo carril.
El mal encantador con la mano ajena saca la culebra.
Gente de navaja, poco trabaja.
Nunca falta quien te dé un duro, cuando no estas en apuros.