La buena lectura, distrae, enseña y cura.
Cuando el gallo canta, la gente se levanta.
Industria, riqueza, ocio y pobreza, una familia entera.
¿De que vas, Santo Tomas?
La hija de la cabra que ha de ser sino cabrita.
En Octubre, la oveja cubre.
En el acto de varar, manda la máquina parar.
Amor y fortuna, no tienen defensa alguna.
El que no agradece, al diablo se parece.
Quien lejos va a casar o va engañado, o va a engañar.
Besando al niño, a su madre le hace un cariño.
Una puntada a tiempo salva nueve.
Las suegras son como las yucas, buenas pero enterradas.
Al que no está acostumbrado a bragas, las costuras le hacen llagas.
Más vale salto de mata que ruego de hombres buenos.
El hombre acucioso y fuerte. no confía Solo en la suerte.
El que paga y goza, empata y hasta gana.
A perro que no conozcas, no le toques las orejas.
Galope que mi caballo no lleva, en el cuerpo le queda.
Como vaya viniendo, vamos viendo.
El árbol con fronda amiga, buena sombra nos prodiga.
Cuando el sol se pone cubierto, o lluvia o viento.
No dar pie con bola.
El necio se divierte con su mala conducta, pero el sabio se recrea con la sabiduría.
La moza buena, en casa está y afuera suena.
Gran pena debe ser, tener hambre y ver comer.
El vivo se embriaga; y el pendejo paga.
Al triste, el puñado de trigo se le vuelve alpiste.
Vergüenza y virginidad, cuando se pierden, para la eternidad.
La nieve no rompe las ramas del sauce.
Amor de mujer y halago de can, no duran si no les dan.
Buscarle cinco pies al gato.
Siete virtudes tiene la sopa, es económica, el hambre quita, sed da poca, hace dormir, digerir, nunca enfada y pone la cara colorada.
El que a su hijo consiente va engordando una serpiente.
La carta, corta, clara y bien notada.
Lluvia y sol, bautizo de zorro.
Hoy un amigo mío entra en la fosa y otro en el tálamo; quizás éste sea feliz, pero aquél lo es sin duda alguna
De ambos ha sido el acertar; tú al pedir, yo al no dar.
Échalas del tuyo que con el aire no se oye.
En alquimia y en casar gran ventura es acertar.
A barba muerta, obligación cubierta.
Toda desgracia es una lección.
Ni mejor porque el concejo lo pide, ni peor porque lo olvide.
Vejez y hermosura nunca se vieron juntas.
No te fíes de las nieblas, ni de las promesas de suegra.
Cada uno tiene sus gustos; por eso hay ferias.
Antes del alivio viene el arrepentimiento.
Ausencia al más amigo, pronto lo pone en olvido.
Flor sin olor, le falta lo mejor.
Las grandes penas no se quejan.