Del árbol del silencio pende el fruto de la seguridad.
Mucha xente xunta, algo barrunta.
Cuando el trago hace cosquillas, afloja lengua y rodillas.
El que con tontos anda es por sacarles la pasta.
Bocadito regular, que se pueda rodear.
Una buena dote es un lecho de espinos
Al aprendiz sin pelo, jodelo.
Siempre pide de más, para que no te den de menos.
Barba a barba, vergüenza se cata.
mas puto ke joakito dandole a un ornitorrinco africano en celo.
La virtud en sí es un premio
Le vale mucho más al cuerdo la regla, que al necio la renta.
Por fin lo comprende mi corazón: escucho un canto, contemplo una flor: ¡Ojalá no se marchiten!
Entendimiento agudo pero sin grandeza lo pincha todo y nada mueve.
De buen chaparrón, buen remojón.
Huéspedes vendrán que de casa nos echarán.
El que siembra odio, cosecha tempestades.
El pepino en el gazpacho, y los negocios en el despacho.
Acuérdate, nuera, de que también serás suegra.
Es mejor enjuagar una lágrima de un pobrecillo que obtener cien sonrisas de un ministro.
El pudor de la doncella la hace aparecer más bella.
Debajo de cualquier yagua vieja, sale tremendo alacrán.
Para el gusto se hicieron los colores.
Que la esperanza no te lleve jamás a despreciar lo que tienes.
El corazón del justo, piensa para responder.
Mejor prevenir que lamentar.
El interés tiene patas.
Cobra buena fama y échate a dormir.
No es más sabio el que más sabe, sino el que lo oportuno sabe.
Cuantas veces resulta de un engaño, contra el engañador el mayor daño.
Ni "arre" que corras ni "so" que te pares.
Mientras dura, vida y dulzura.
Quien fía su mujer a un amigo, en la frente le saldrá el castigo.
Derramar vino, buen desatino; derramar sal, mala señal.
Olla chica hace la bolsa grande.
A la moza, con el mozo, y al mozo con el bozo.
No mira Dios el don, sino la mano y la ocasión.
Tiempo al pez, que picará alguna vez.
Haz bien, no te arrepientas, haz mal, te esperará a la vuelta de la esquina.
Garganta de aduladores, sepulcro abierto
Harto es bobo quien se mete en la boca del lobo.
La botica abierta y el boticario en la puerta.
Suerte te dé Dios, hijo, que el saber de nada sirve.
La paciencia, en los trabajos se prueba.
La felicidad es como el dulce de azúcar, cuando se quiere, se hace.
Cuerpo descansado, dinero vale.
Variante: En nombrando al rey de Roma, por la puerta asoma.
A mala lluvia, buen paraguas.
No hay dos sin tres.
La mujer experimentada, es temida y mal mirada.