Quien rompe una tela de araña a ella y a él de daña.
Gallina ponedora y mujer silenciosa, valen cualquier cosa.
Manos besa el hombre, que querría ver cortadas.
Amigo, mientras te lo digo, que una hora después, otra cosa es.
Más aburrido que mico recién cogido.
Inclinar la balanza.
Veinte con sesenta, o sepultura o cornamenta.
Cuando la adversidad llama a tu puerta, todos los amigos están dormidos.
El buen vino, venta trae consigo.
Este dicho lo dijo Valentín y ni cuenta me di.
Hombre prevenido, nunca fue vencido.
La malicia hace sucias las cosas limpias.
Saber demasiado es envejecer prematuramente.
El que de rosas de comer al burro, cobrara con un rebuzno.
Pan, uvas y queso; saben a beso.
En la casa del cura, siempre reina la ventura.
Acoge lo provechoso y no admitas lo dañoso.
El que no ha visto que vea y el que ya vio que compare.
Prestar a nunca cobrar, llámale dar.
¡En San Antonio, rayos y truenos!
Cambiar de opinión es de sabios.
¿Así que no te gusta la sopa?, dos platos.
Por costumbre le damos la vuelta a un pensamiento, para utilizarlo varias veces
Mal duerme quien penas tiene.
A lo que no tiene remedio, oídos sordos.
De soltera, fina y curiosa, de casada, gorda y asquerosa.
Dar a la bota un beso, no es grave exceso; darlo a una mujer lo suele ser.
Se está ahorcando con su propia soga.
Nadie con su suerte está contento y todos con su talento.
Aun los tontos dicen a veces algo sensato.
Los libros, ¡cuánto enseñan!, pero el oro ¡cuánto alegra!.
Bueno es el amigo, querido el pariente, pero pobre tu bolsillo si dentro no hay nada.
Amigos, amigos, pero la cebada a dos reales.
Los compañeros de cama se escogen de día
La paciencia es el mejor escudo contra las afrentas.
Amistad de yerno, sol en invierno.
Mujer pecosa, mujer hermosa.
El que hace lo que no debe, sucédele lo que no cree.
Pocas palabra y muchos hechos.
El que sabe sabe y el que no lo inventa.
La muerte todo lo ataja.
Dinero de suegro, dinero de pleito.
Hombre de cojón prieto, no teme aprieto.
El que no mira, suspira.
Corta es de piernas la mentira y se deja coger en seguida.
Pan con vino no emborracha, pero alegra a la muchacha.
La más ruin cabra, revuelve la manada.
Más son los que han tenido que arrepentirse de hablar que de guardar silencio.
Hasta al más superdotado, le sale un hijo tarado.
Entrañas y arquetas, a los amigos abiertas.