Gorrino que en la mesa chilla, ya está oliendo a morcillas.
A ponerse las alpargatas que lo que viene es joropo.
Hermosura en puta y fuerza en el badajo.
pajero como tenedor de oveja.
A ver a un velorio y a divertirse a un fandango
Juego y bebida, casa perdida.
La mujer y el sacristán, de la tierra sacan el manjar.
Remienda paño y pasarás año.
Ver para creer.
En cama extraña, no se junta las pestañas.
Agarrando aunque sea fallo.
Zumo de limón, zumo de bendición.
Este si que te quita los calcetines sin quitarte los zapatos.
Tras la fortuna guía el favor.
La verdad, aunque severa, es amiga verdadera.
Tienes que tener cuidado con lo que pides porque te lo pueden dar.
Te casaste, te entera.
Dichosos los ojos que te ven.
En lugar ventoso, tiempo sin reposo.
Bondad con hermosura, poco dura.
Honra sin provecho la digo pecho.
Siembra buenas obras, y cogerás frutos de sobra.
Fía poco, del que tiene horror al mosto.
Coge brillo cadenita, que tu mojo llega.
Que cada cual espante sus pulgas.
Costumbres de mal maestro sacan hijo siniestro.
A consejo de ruin, campana de madera.
Juegos de manos, ni a los piojos les son gratos.
Con el ojo bien abierto, difícil es el desacierto.
Para fastidiar al patrón, no como lentejas.
Retén y no des: porque si das, día llegará que pedirás.
Dar una en el clavo y ciento en la herradura.
Al destapar las cubas, se ve si es vino.
¡Se nos creció el enano!
Para los desgraciados se hizo la horca.
Obra a destajo, no vale un ajo.
Siempre que llueve, escampa.
Coja es la pena; más, aunque tarda, llega.
La sarna que no pica, a nadie mortifica.
A la hija casada sálennos yernos.
Al que escupe para arriba, le cae en los ojos.
Arco iris, o pronto llueve o aclara en breve.
Caldera observada no hierve jamás.
Ladrón de casa, todo lo arrasa.
Cuando los solteros se divierten en el cielo, truena.
Pan con sudor, sabe mejor.
Acabada la misa, se parten las obladas.
Haz buen barbecho y verás pronto el provecho.
Dinero no falte, y trampa adelante.
Amor trompetero, cuantas veo tantas quiero.