Comer y sorber, no puede ser.
Me traen por la calle de la amargura.
Mal se conciertan dos pobres en una puerta.
Romperse el brial, más vale bien que mal.
Hijos de alimañas, salen con sus mañas.
A buena mujer, poco freno basta.
Insinuación de rey, como si fuera ley.
Le dieron gato por liebre.
El que no te conozca, que te compre.
Calumnia, que algo queda.
La experiencia es a veces dolencia.
Algo busca en tu casa quien te hace visitas largas.
Quiebra la soga siempre por lo más delgado.
Ropa dominguera, del portal pa fuera.
Las gracias y los donaires no asientan sobre ingenios torpes.
Mal acierta quien solo el interés se lleva.
El caldo, en caliente; la injuria, en frío.
No hay nada más caro que lo regalado.
Gran trabajo tiene, quien comentar a todos quiere.
Dar tiro.
La astuta raposa borra las pisadas con la cola.
Las injurias o bien vengadas o bien aguantadas.
Lo que de noche se hace a la mañana aparece.
Una deuda, veinte engendra.
Cuando se escapó el consejo, vino el consejo.
No hay mejor pariente que el amigo presente.
El corazón engaña a los viejos.
Alegrías y pesares, te vendrán sin que los buscares.
Llave puesta, puerta abierta.
Zurra y más zurra, hasta que la vara se quiebre o caiga la burra¡.
Madre dispuesta, hija vaga.
Más honor que honores.
Lo cómodo o lo expedito, es mejor que lo bonito.
Dos es compañía, tres multitud.
Cuando el vino entra, echa el secreto afuera.
Corta despacio, que hay poco paño.
Mal de muchos, epidemia.
A burra vieja, albarda nueva.
Callar como puta tuerta.
De los sufridos se hacen los atrevidos.
Quien por todo se apura, su muerte apresura.
Junto a santo que no suda, el sacristán estornuda.
Madre, ¿para quién son esas sopirritillas?. "Para tu padre". ¿Para mi padre son esos sopirritones?.
Por una alegría mil dolores
Te va a atropellar un carrito de helados.
El ladrón en la horca y el santo en el altar para bien estar.
La falta de respuesta es en sí misma una respuesta.
Dama tocada, dama jugada.
Arreboles al ocaso, a la mañana el cielo raso.
Una uva a ratitos, abre el apetito.