La cara bonita y la intención maldita.
Estornudos y frailes, salen a pares.
Dádivas quebrantan peñas.
No hables mal de las mujeres si te espera una en casa.
En apurada ocasión, haz de tripas corazón.
Al mal encuentro, darle de mano y mudar asiento.
Zapato os daré que tengáis que romper.
La enjalma no se da cuenta, en donde al burro le asienta.
La mujer decente, sufre más que se divierte.
A quien en alabar lo bueno se queda corto, mírale el rostro.
Golpear la cabeza contra un muro de ladrillos
De sabios es cambiar de parecer.
El corazón no habla, pero adivina.
A la larga y a a la corta la mentira se descubre.
Jugarse hasta la camisa.
A quien vela, todo se le revela.
Mujer muerte, siete a la puerta.
Lo que esconde el más allá, tras la muerte se sabrá.
A buen salvo está el que repica.
Una escoba ataviada, por dama hermosa pasa.
El juez que toma, presto es tomado.
Borrón y cuenta nueva, la cuenta pasada aprueba.
Las noticias malas nunca llegan solas.
Reírse de la vida para que la vida no se ría de uno.
A escote, no hay pegote.
El cantar, alegra el trabajar.
Salud perdida, salud gemida.
Del ahorro viene el logro.
Mal haya el vientre que del bien recibido no le viene miente.
Da el sartenazo al que tiene la sartén por el mango.
Reyes y mujeres no agradecen.
Que Dios bendiga lo que caiga en la barriga.
Por la sotana del vicario sube la moza al campanario.
¡Una sopa de tu propio chocolate!.
Variante: Es la misma gata, pero revolcada.
Borrachez, de agua; que la de vino es cara y sale a la cara.
Los tontos consiguen las mejores cartas
Después de un gustazo, un trancazo.
¡Mira que dicha, perder el asno y encontrar la cincha!.
Pariente que no me luzca, un rayo que lo desmenuzca.
Hijo ajeno, mételo por la manga; salirse ha por el seno.
A la vuelta de la esquina, ¡adiós al amigo!
A confite de monja pan de azúcar.
Lo bueno dura poco.
Si te pica un alacrán, las campanas a repicar.
Quien en presencia te teme, en ausencia te perjudica
El que de mañana se levanta, en su trabajo adelanta.
La suerte es de los audaces.
Quien con fe sabe esperar, ve al fin la suerte llegar.
Saber más que Merlín.